Lago Galilea

 

El mar de Galilea, también llamado mar o lago de Tiberíades y lago de Genesaret  es un lago de agua dulce, Con  21 km de longitud norte-sur y 13 km de longitud este-oeste, con una profundidad máxima de 48 m y una altura de 212 m bajo el nivel del mar lo que convierte en el lago de agua dulce más bajo del mundo. Su punto de mayor profundidad se halla a 260 m bajo el nivel del mar, en tanto que su perímetro consta de 53 km y su superficie tiene un tamaño de 166 km².

Desempeñó un importante papel en los primeros años de la Cristiandad, y ahora ha pasado a convertirse en lugar de peregrinación.  Jesús vivió, predicó y realizó milagros en este lago y en sus alrededores. Fue aquí donde caminó sobre las aguas y se produjo el milagro de los panes y los peces, en la cercana Kfar Nakhum (Cafarnaún). Alrededor del lago podemos encontrar numerosos lugares santos cristianos, como el Monte de las Bienaventuranzas, la Iglesia de los Panes y de los Peces, Cafarnaún, Kursi y la barca de madera descubierta en el lago y que ahora se exhibe en el kibbutz Ginosar. Otros enclaves históricos próximos son Migdal, Tel Hadar, Ubeidiya (principal yacimiento arqueológico de Israel), Beit Tsida, Kibbutz Dganya Alef, Moshavat Kinneret y la ciudad de Tiberías.

 

Tiberias

Tiberíades es una ciudad en la orilla occidental del mar de Galilea, reconocida como ciudad santa judía junto con Jerusalén, Hebrón y Safed.

Tiberíades fue construida aproximadamente en el año 20 por Herodes Antipas, quien fue célebre debido a los extractos del Nuevo Testamento que relatan su participación en los acontecimientos que desembocarían en las muertes de Juan Bautista y Jesús de Nazaret. Fue nombrado así en honor del Emperador Tiberio. Fue ciudad de encuentro de muchos griegos y personas no pertenecientes al pueblo judío (gentiles). El célebre filósofo medieval judío Maimónides fue enterrado aquí.

Magdala

Magdala tiene una enorme riqueza cultural e histórica tanto para los judíos como para los cristianos. La arqueología encontrada habla de los eventos que ocurrieron en este sitio. Magdala se encuentra ubicada entre la orilla occidental del Mar de Galilea y la base del Monte Arbel. Es un lugar de encuentro 
entre la historia judía y cristiana.

El sitio ha sido identificado con la antigua ciudad de Migdal Nunia (Hebreo/Arameo) lo cual significa: Torre de pescado. En griego se conocía también con el nombre de Taricheae que hace alusión a la industria de la salazón del pescado. Magdala fue el pueblo más grande en la orilla occidental del Mar de Galilea hasta la fundación de Tiberíades en el año 19 d.C. Las excavaciones arqueológicas han dejado al descubierto una gran parte del área norte de Magdala perteneciente principalmente al siglo primero.

Magdala es conocida tradicionalmente en 
las fuentes cristianas como la patria de María Magdalena. Su nombre se menciona al menos 12 veces en los Evangelios como una de las mujeres que acompañaban a Jesús y sus discípulos y contribuían con sus propios recursos a su ministerio. Ella fue una de las mujeres que presenció la crucifixión y posterior sepultura de Cristo. Fue también la primera en ver a Cristo resucitado, y recibir del Señor la encomienda de llevar la buena nueva de su resurrección a los discípulos reunidos en el Cenáculo. Casi ciertamente Jesús predicó en Magdala durante su ministerio público.

Una generación después, Magdala también fue el lugar de residencia del líder Judío, Yosef ben Matityahu conocido posteriormente en la historia romana como Flavio Josefo, quien ocupó el cargo de gobernador de Galilea durante el tiempo de la Gran Revuelta Judía (66-73 d.C.). Durante su mandato erigió una barricada de defensa alrededor de la ciudad.

Según sus narraciones durante la Gran Revuelta Judía, Magdala se habría convertido en un 
lugar de concentración de rebeldes judíos que luchaban contra Roma, aunque no todos eran originarios de la ciudad sino provenientes de otros lugares de la región.

En el año 67 d.C. el ejército romano dirigido por Vespasiano sitió la ciudad. Ésta fue conquistada y muchos de los rebeldes huyeron en embarcaciones a través del lago de Galilea, otros muchos perecieron en enfrentamientos marítimos con el ejército romano. El resto de los habitantes que permanecieron en Magdala fueron ejecutados o convertidos en esclavos. Aunque se formaron pequeños asentamientos de gente en la zona, la parte norte de Magdala nunca más fue reconstruida.

Siendo un lugar de encuentro entre la historia judía y cristiana Magdala tiene un pasado único y un futuro prometedor.

Tabgha

Tabgha (Siete Fuentes), es el nombre del lugar donde según la tradición tuvo lugar la multiplicación de los panes y los peces según el Evangelio de Mateo (Mat. 14: 13-21).

Es una iglesia benedictina y en ella se encuentra la piedra donde se dice que Jesús multiplicó los peces y los panes porque, al salir de Cafarnaum, mucha gente lo siguió hasta llegar a Tabgha y llegada la hora de comer no había alimentos suficientes para dar de comer a la multitud. La iglesia se decora con mosaicos con representaciones de flora y fauna. La piedra de la multiplicación es grande e irregular y era adorada en una capilla destruida tras la ocupación musulmana y recuperada en 1930, cuando se hicieron unas excavaciones que permitieron reconstruir el lugar. Allí apareció un mosaico con una canasta y unos peces y panes. Junto al altar hay una columna que era usada para medir el nivel del Nilo y también los mosaicos fueron fabricados en Alejandría, por lo que se presume que todo fuese traído de Egipto. Lo antiguo es más oscuro y lo moderno más claro y sin figuras.

Cafarnaum

Cafarnaúm, Cafarnaún o Capernaúm era un antiguo poblado pesquero ubicado a orillas del mar de Galilea, Es conocida por los cristianos como “la ciudad de Jesús”; nombrada en el Nuevo Testamento. Fue uno de los lugares elegidos por Jesús de Nazareth para transmitir su mensaje y realizar algunos de sus milagros. Se encuentra a 2,5 km de Tabgha y a 15 km de la ciudad de Tiberías, en el margen noroeste del lago.

El pueblo es mencionado en cuatro evangelios (Mateo 4:13, 8:5, 11:23, 17:24, Marcos 1:21, 2:1, 9:33, Lucas 4:23, 31,7:1, 10:15, Juan 2:12, 4:46, 6:17, 24,59), donde se menciona que estaba cerca de los lugares de donde provenían los apóstoles Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan, así como Mateo.

En 1838, se descubrieron las ruinas de este lugar, posteriormente en 1866, se identificaron los restos de una gran sinagoga. En 1894 se adquirieron los terrenos en nombre de la Custodia de Tierra Santa. Los franciscanos levantaron una cerca para proteger las ruinas de frecuentes saqueos; plantaron palmeras y eucaliptos traídos de Australia para crear un pequeño oasis para recibir a los peregrinos a esta zona ubicada a 210 metros bajo el nivel del mar. Además construyeron un puerto pequeño para facilitar la entrada por el lago.

Las excavaciones más importantes se iniciaron en 1905, los resultados fueron el descubrimiento de dos edificios públicos y una iglesia bizantina de planta octogonal, y la excavación de la sinagoga. En 1968, las excavaciones fueron reanudadas por los franciscanos el mayor descubrimiento fue la casa de San Pedro, más algunos barrios del poblado de la época evangélica. Estas excavaciones continuaron hasta 1986.

No hay ningún rastro de ocupación en el periodo israelita (1200- 587a.C.). El pueblo no es mencionado en el Antiguo Testamento.

El plano del poblado era bastante regular. A ambos lados de una amplia calle con orientación norte-sur, surgían pequeños barrios o islas, limitadas por pequeñas calles transversales y callejuelas sin salida. Los muros eran construidos con toscos bloques de basalto y reforzados con piedra y barro. No se observan grandes diferencias de nivel económico. Las casas privadas hasta ahora excavadas eran humildes celdas que recibían luz a través de una serie de aberturas o ventanas bajas. Eran habitaciones con techos ligeros, agrupadas alrededor de un patio grande. Este patio abierto comunitario era el punto más amplio e importante, debido las condiciones climáticas de la zona, donde en verano la temperatura alcanza 35° C. Las piedras para moler y los hornos hecho de tierra refractaria, estaban siempre en el patio. En torno al patio abierto había escaleras de piedra para ir a las terrazas.

El descubrimiento de este tipo de escalera esclarece el relato evangélico del paralítico descolgado a través del techo (Marcos 2:1-12). Por el tipo de construcción no era difícil subir al techo por la escalera del patio y quitar una parte para hacer descender al individuo “Jesús sana a un paralítico”.

Los recursos económicos provenían de la pesca, la agricultura, la industria fabricante de utensilios de piedra, arcilla y vidrio y el comercio. Se encontraron objetos en su mayoría de piedra y arcilla: molinos de basalto para molienda de granos o para prensar la aceituna; ollas, platos, ánforas y lámparas; también anzuelos de pescar, punzones y husos para tejer. El molino era un verdadero capital que era heredado de padres a hijos durante muchos siglos.

En el año 1986, durante una inusual bajante del lago, fue descubierto un antiguo bote pesquero que data del siglo I a. C. Tenía una longitud de 8 metros y se encontraba preservado en el lodo. Después de un arduo trabajo, que debió realizarse antes de la subida de las aguas, el bote fue retirado del lugar hasta su actual emplazamiento en las cercanías del kibbutz Ginosar.

Bajo la gran sinagoga blanca, en 1981 se descubrieron los restos de una sinagoga del siglo I, construida con piedra basáltica negra. Muy verosímilmente se trata de la sinagoga de la que nos hablan los evangelios, según los cuales durante el siglo I Cafarnaúm fue el escenario de muchos acontecimientos de la vida de Jesucristo. Fue el hogar de sus primeros discípulos: Andrés, Mateo y Pedro. Los escritos judíos de la época identifican a Cafarnaúm como una de las localidades donde vivían minim (herejes o sectarios), en este caso los judeocristianos. No se han encontrado evidencias que permitan pensar que Cafarnaúm se haya visto envuelta en las sangrientas sublevaciones judías contra los romanos en los años 70 y 135 y los documentos muestran que la población judía fue mayoritaria allí hasta el siglo IV.

Ruinas de la casa de Pedro

Los arqueólogos encontraron en 1968, en una zona llamada “isla sagrada”, la que ha sido considerada “la casa de Pedro”, construida a finales del período helenístico. De forma casi cuadrada, con lados de cerca de 7,50 m, comunicaba con un patio al sur y otro al norte. En el lado oriental, en un espacio libre había un horno de tierra refractaria. Aún se conserva en buen estado el umbral a través del cual se entraba al patio norte. La casa denota una historia muy compleja.

A partir de la segunda mitad del siglo I comienza a distinguirse de todas las demás casas que han sido excavadas. Los muros fueron revocados con esmero; el suelo fue cubierto con capas de yeso y fue adaptada como iglesia doméstica (domus-ecclesia), donde se reunían los judeo-cristianos de la ciudad. De esta época hay allí muy pocos restos de cerámica doméstica y en cambio se encontraron gran cantidad de lámparas.

A finales del siglo IV esta casa-iglesia fue adaptada para recibir peregrinos y fue cercada por un muro de impresionante altura que abarcaba un perímetro de 112,25 m. Construido con argamasa, alcanza una altura de 2,30 m en el lado norte. Su finalidad era doble: encuadrar la casa de San Pedro como punto focal de la isla sagrada y acentuar la sacralidad de la misma. Tenía dos puertas: una en la esquina suroeste y la otra en la esquina noroeste. La casa de Pedro fue profundamente retocada y ampliada. La estancia venerada, originariamente cuadrada, fue dividida en dos espacios rectangulares unidas por un arco central. Hubo además un cierto mejoramiento en el estilo de vida general: las otras casas se construyeron con buena argamasa y se usaba cerámica fina importada. La peregrina Egeria que visitó Tierra Santa al final del s. IV escribió: “En Cafarnaúm está la casa del Príncipe de los Apóstoles (Pedro) que fue trasformada en iglesia, aunque las paredes quedaron las mismas”.

En la segunda mitad del siglo V los bizantinos desmantelaron toda la isla sagrada para construir encima la iglesia octogonal, la cual permaneció en uso hasta el siglo VII. La iglesia se compone de un octógono central con ocho pilares, de un octógono externo con umbrales todavía in situ, y de una galería o pórtico que introducía tanto al interior de la iglesia como a las dependencias situadas al este, que se comunicaban a través de un pasillo. Posteriormente este pasillo fue bloqueado y en el centro del lado oriental fue construido un ábside con una piscina bautismal, de la que se encontraron dos escalones a cada lado, y la salida del agua que se usaba en el rito.

El suelo de la iglesia era de mosaico. En el pórtico era un motivo puramente geométrico con cuatro filas de círculos contiguos y crucecitas. En la zona del octógono externo, los mosaicos encontrados representaban la flora y fauna, con un estilo semejante a lo encontrado en la basílica de la Multiplicación de los Panes en Tabgha. En el octógono central, el mosaico estaba compuesto de una franja con flores caliciformes, de un campo de escamas de pez con florecillas y de un gran círculo con un pavo real en el centro.

Es importante destacar la relación estrecha entre la iglesia octogonal y la casa de San Pedro: los bizantinos, al construir la nueva iglesia, situaron el octógono central justamente sobre los muros de la casa, con el objeto de perpetuar la ubicación exacta de la misma. A partir de ese momento, ya no se podía ver la humildad de la casa por estar cubierta por los mosaicos de la nueva estructura.

Aparentemente durante los periodos romano y bizantino la ciudad no fue destruida debido a guerras o a causas naturales. Incluso, la transición al periodo árabe en el siglo VII d.C. no estuvo marcada por una destrucción súbita global y aunque varias casas fueron abandonadas, otras continuaron en uso en este periodo.

La ciudad fue severamente dañada por el terremoto de 746, y fue reconstruida a poca distancia al noreste, en el lugar de la actual Iglesia Ortodoxa Griega de los Siete Apóstoles, construida en 1931.

Bajo los gobernantes Omeyas de Damasco el sitio fue totalmente reocupado y tanto la sinagoga como la iglesia octogonal fueron abandonadas. Durante la dinastía Abassid de Bagdad la prosperidad de Cafarnaúm declinó enormemente. Algunas nuevas edificaciones se levantaron durante el siglo XII, pero la aldea en ese tiempo ya era un montón de ruinas.

Ruinas de la sinagoga.

Las ruinas de este edificio, que datan del siglo III o IV, destacan notablemente entre las humildes viviendas del poblado. Fue construida casi exclusivamente con bloques blancos de piedra calcárea traídos de canteras lejanas.

Los muros de esta sinagoga están construidos encima de hiladas pertenecientes a la sinagoga anterior de piedra basáltica negra propia de la región. Debajo del piso de la sinagoga moderna se encuentra aún el piso de la sinagoga anterior.

El plano del piso de la sinagoga blanca es similar al de la sinagoga del siglo IV en Korazim (4 km al norte) y al de la sinagoga del siglo III en Baram (en el norte de la Galilea), pero la ornamentación arquitectónica del edificio en Cafarnaúm es mucho más elaborada, con capiteles corintios e intrincados relieves tallados en piedra.

El edificio se compone de cuatro partes: sala de oración, patio oriental, balaustrada meridional y un cuartito (al noroeste de la construcción). La sala de oración mide 24,40 m por 18,65 m con la fachada hacia el sur, mirando a Jerusalén. Las paredes internas estaban recubiertas de revoque pintado y de estucos de excelente realización, encontrados durante las excavaciones. De la sinagoga antigua se han conservado dos inscripciones, una en griego y la otra en arameo, que recuerdan a los bienhechores que facilitaron la construcción del edificio.

La sinagoga, tal como era en 381, fue descrita por la peregrina española Egeria, que escribió que el acceso a la estructura constaba de varios escalones y que el edificio estaba construido con piedra labrada.

La sinagoga y la iglesia de Cafarnaúm resultaron destruidas a principios del siglo VII (poco antes de la conquista árabe del año 636). Debido a las continuas tensiones entre las comunidades cristiana y judía, se ha sugerido que la iglesia pudo haber sido destruida durante la invasión persa en 614 y que la sinagoga fue destruida 15 años después como acto de venganza durante el breve restablecimiento del gobierno bizantino.

Betsaida

Betsaida, Bethsaida o Betseda (del hebreo/arameo: casa de pesca) es el nombre de dos lugares en Israel mencionados por el Nuevo Testamento. Herodes Filipo, la reedificó y le dio el nombre de Julias, en honor de Julia, la hija de Augusto. Plinio y Jerónimo nos dicen que se encontraba al este del Jordán, y hay dos sitios posibles: al-Tell o Masadiya. (Ambos lugares se encuentran muy cerca uno de otro, pero el segundo está más cerca de la ribera.) Sin embargo, en Marcos 6:45 los discípulos fueron enviados del lado este del Jordán a Betsaida, hacia Cafarnaúm (cf. Juan 6:17); por ello se ha postulado la existencia de una segunda Betsaida al oeste del Jordán, localizada tal vez en Ayn al-Tabigha. Se afirma que esta también es Betsaida “de Galilea” Juan 12:21, ya que la división política de Galilea puede no haber llegado hasta el este del Jordán. Pero esto es poco probable; “Galilea” no se menciona necesariamente en el sentido técnico. Es posible que un suburbio de Julias en la margen occidental convenga más a Marcos 6:45; Cafarnaúm no estaba lejos de allí.

Además se encuentra en Marcos 8:22, cuando Jesús entra a este pueblo y sana a un ciego que le fue llevado a Jesús para ser sanado. Algunos han sostenido que este era ciego de nacimiento, pero esto es poco probable porque el mismo dice a Jesús: “Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.” Marcos 8:22-26. Es lógico suponer que si él sabía cómo son los árboles, era porque no había nacido ciego sino que perdió la vista más adelante. El Nuevo Testamento señala que cinco de los discípulos de Jesús eran de Betsaida: Simón Pedro, su hermano Andrés, Felipe, Jacobo hijo de Zebedeo, conocido como Santiago el Mayor y su hermano Juan. En muchas ocasiones la Biblia señala que Jesús les habló a ellos (ver entre otros a Juan 6:1-15), y estos manifestaron incredulidad previo al milagro que Cristo habría de hacer; de ahí que algunos teólogos sostienen que Betsaida es sinónimo de incredulidad. Igualmente, en Mateo 11:21, Jesús pronuncia uno de sus ayes: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo a que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.”

Kursi

Se cree que Kursi, situada en la tierra de los gadarenos, en la costa oriental del Mar de Galilea, es donde Jesús expulsó a los demonios mediante una piara de cerdos que se arrojaron al vacío desde un precipicio sobre el lago (Mateo, 8:28-34; Marcos, 5:1-17; Lucas, 8:26-37). Su redescubrimiento y restauración constituyen un interesante capítulo de las peregrinaciones cristianas a Tierra Santa.

Al igual que otros lugares, como Betsaida o Corozín, este enclave también cayó en el olvido hace muchos siglos, cuando viajar era mucho más difícil que en la actualidad.

Los diversos nombres que el Evangelio asigna a este paraje no hicieron sino aumentar la confusión sobre su emplazamiento. Sin embargo, durante la construcción de una carretera hace unos 30 años salió a la luz un mosaico y, como más tarde averiguaron unos arqueólogos israelíes, surgió una hermosa iglesia del suelo. También descubrieron que los cristianos bizantinos habían construido una gran torre en torno a un “precipicio” adyacente.

Recordando un antiguo nombre judío de este lugar que era similar al que aparecía en el Evangelio, los expertos llegaron a la conclusión de que aquí debía de ser donde se produjo el milagro de la piara de cerdos.

Hippos

Hipoos ( del griego clásico : “caballo”) es un sitio arqueológico que se encuentra en una colina con vistas al mar de Galilea . Era el sitio de una ciudad grecorromana, que luego se redujo bajo el dominio musulmán y fue abandonada después de un terremoto en 749. Además de la ciudad fortificada en sí, Hipoos controlada de dos puertos instalaciones en el lago y una zona de los alrededores. Hipoos fue parte de la Decápolis , o diez ciudades, una región en la romana Jordania, Siria e Israel que fueron culturalmente ligado más estrechamente a Grecia y Roma que a la ethnoi semita alrededor.

Las excavaciones en Hipoos han revelado rastros de morada ya desde el período Neolítico. El sitio fue habitado otra vez en el siglo III aC por los Ptolomeos , aunque si se trataba de un asentamiento urbano o de un puesto militar aún se desconoce. Durante este tiempo, Celesiria sirvió de campo de batalla entre dos dinastías que descienden de jefes de Alejandro Magno , los Ptolomeos y los seléucidas. Es probable que los Hipoos, en un sitio muy defendible lo largo de las líneas fronterizas del siglo 3 aC, fue fundada como una fortaleza fronteriza de los Ptolomeos. La ciudad de Hipoos en sí fue establecida por colonos seléucidas, más probables en la mitad del siglo II antes de Cristo. Su nombre completo, Antiochia Hipoos.

A medida que los seléucidas tomaron posesión de todos Celesiria, Hipoos se convirtió en una polis de pleno derecho , una ciudad-estado con el control sobre el campo circundante. Antiochia Hipoos se mejoró con todos los ingredientes de una polis griega: un templo, una zona del mercado central, y otras estructuras públicas. La disponibilidad de agua limita el tamaño de Hipoos helenísticos. Los ciudadanos se basó en la lluvia recogida de cisternas para toda su agua; Esto mantuvo a la ciudad desde el apoyo a una población muy grande.

La revuelta de los macabeos dio lugar a un independiente judía reino bajo la dinastía Hasmonean en el 142 antes de Cristo. Cª.  En el 63 aC, el general romano Pompeyo conquistó Celesiria , incluyendo Judea , y terminó la independencia Hasmonean. Pompeyo concedió la autonomía a aproximadamente diez ciudades griegas de la frontera oriental de Celesiria; este grupo, de los cuales uno era Hipoos, llegó a ser llamada la Decápolis y fue incorporado a la provincia romana de Siria . Bajo el dominio romano, Hipoos se le concedió un cierto grado de autonomía. La ciudad acuñó sus propias monedas, estampadas con la imagen de un caballo en honor del nombre de la ciudad.

Hipoos fue dada a Herodes el Grande en el año 37 aC, por los romanos , después de los la revuelta judía , crearon la provincia de Palaestina en 135, de los cuales Hipoos era una parte. Este fue el comienzo del periodo de mayor prosperidad y el crecimiento. Fue reconstruido a lo largo de un patrón de rejilla, en torno a un largo decumanus maximus en marcha de este a oeste a través de la ciudad. Las calles estaban llenas de cientos de columnas de rojo granito importadas de Egipto . El gran gasto requerido para transportar estas columnas a Palestina y de la colina es una prueba de la riqueza de la ciudad. Otras mejoras incluyen una Kalybe (un santuario para el emperador ), un teatro , un Odeon , una basílica , y los nuevos muros de la ciudad. La mejora más importante, sin embargo, fue el acueducto , lo que llevó agua en Hipoos de muelles en el Golan Heights , a 50 km. El agua, se recogió en una gran cisterna abovedada y permitió una gran población de vivir en la ciudad.

La reestructuración imperial bajo el emperador Diocleciano coloca Hipoos en la provincia de Palestina Secunda , que abarca Galilea y el Golán . Cuando el cristianismo llegó a ser tolerada oficialmente en el Imperio Romano , Palestina se convirtió en el blanco de los subsidios imperiales para iglesias y monasterios, y cristianos peregrinos trajo ingresos adicionales. La industria se expandió y llegó a estar disponible para la gente común más artículos de lujo.

El cristianismo llegó lentamente a los Hipoos. No hay evidencia de cualquier presencia cristiana antes del siglo cuarto. Una tumba pagana era bizantina de un hombre llamado Hermes ha encontrado a las afueras de los muros de la ciudad, lo que demuestra la presencia de relativamente tarde paganismo aquí. Poco a poco, sin embargo, la ciudad fue cristianizada, convirtiéndose en el asiento de un obispo por lo menos 359. Un obispo Pedro de Hipoos aparece en los registros de sobrevivir consejos de la iglesia en 359 y 362.

Los ejércitos musulmanes invadieron Palestina en el siglo 7, completando su conquista por los nuevos gobernantes árabes 641. Hipoos permitió a los ciudadanos a que sigan practicando el cristianismo, una política y luego continuó por el califato omeya . Sin embargo, la población y la economía continuó disminuyendo. El terremoto de 749 destruyó Hipoos y que fue abandonado definitivamente.

El ingeniero alemán de ferrocarriles y agrimensor Gottlieb Schumacher realiza las primeras excavaciones en el año 1885, a pesar de que identificó incorrectamente las ruinas como las de la ciudad de Gamala . Posteriormente se realizaron por arqueólogos israelíes de 1951 a 1955. Se desenterraron algunos edificios domésticos, la puerta de la ciudad principal en el este y una gran iglesia bizantina que probablemente había la sede del obispo Hipoos. En 1964 Mt. Sussita fue declarado Parque Nacional en 2004 y el área circundante, incluyendo el sitio en sí, fueron declaradas Reserva Nacional. Después de un estudio arqueológico realizado en 1999, se decidió embarcarse en un proyecto científico a gran escala de las excavaciones. El sitio ha sido excavado anualmente desde, con la temporada 14 de excavaciones programadas para llevarse a cabo en el verano de 2013.

El objetivo es descubrir toda la ciudad antigua, la red de calles, los principales edificios públicos seculares y religiosos, así como los cuartos internos. También inspeccionar y excavar las dos necrópolis situadas en el sur y el sureste de la ciudad. La relación entre la ciudad y el campo circundante también será examinada, sobre todo la zona que se extiende entre la ciudad y el lago. Además, se planea llevar a cabo un estudio detallado de la orilla del lago para establecer la ubicación exacta del puerto de Hipoos.

En 2015 una máscara de bronce grande, casi sin igual para sus dimensiones y fechado entre el 1 ° siglo aC y el siglo 2 EC, que representa el dios griego Pan fue recuperado por arqueólogos del sitio.

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Nazareth

 

Nazaret ciudad situada en el Distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea. Actualmente es la ciudad con mayor población árabe de Israel, un tercio de los cuales son de creencia cristiana y el resto musulmanes. Esta ciudad es muy importante para los cristianos debido a que, según narran los evangelios, los años de la vida privada de Jesús transcurrieron allí.

El nombre griego de Nazaret aparece por primera vez en los evangelios en el texto de Mateo que dice así se cumplió lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno (Mateo 2:22-23).

El origen de Nazaret mantiene cierta controversia, porque no es mencionada por historiadores o geógrafos del primer siglo de la era común. Nazaret no se menciona en el Antiguo Testamento, ni en las epístolas de Pablo de Tarso, ni en el Talmud —donde se citan otras 63 ciudades de Galilea—, ni en la obra de Flavio Josefo.

Cronológicamente hablando, es en los evangelios donde aparece citada por primera vez hasta en una docena de ocasiones. Aunque Lucas 1:26 la llama «ciudad» y la describió suficientemente grande e importante como para tener una sinagoga Lucas 4:16, en realidad sería una aldea pobre que debió toda su importancia posterior al hecho cristiano. El nombre de nazarenos dado a los cristianos del siglo I era sin dudas irónico y despectivo, y en tal sentido el nombre de Jesús se acompañó con el título «de Nazaret», un lugar oscuro que en nada lo favorecía.

Las primeras referencias a «Nazaret» que se conocen, además de los evangelios (siglo I d. C.), provienen de tres teólogos e historiadores cristianos: Sexto Julio Africano fechado alrededor del año 221 d. C.22 Orígenes (c. 185-254 d. C.) denominando la ciudad como «Nazar» y «Nazaret». Finalmente, Eusebio hace referencia del asentamiento de Nazara. (c. 275-339 d. C.) Existe también evidencia epigráfica en la sinagoga de Cesárea Marítima sobre Nazaret datada en IV d. C. sobre eventos, posiblemente, del siglo II d.C.25

Ocupada por los persas en el 614 y por los árabes en el 634, Nazaret continuó siendo lugar de peregrinación. En el siglo XII, tras la ocupación por los Cruzados, Nazaret cambió de manos varias veces. En 1099 el príncipe normando Tancredo, lugarteniente de Godofredo de Bouillón, hizo edificar una suntuosa catedral y elevó a Nazaret a sede episcopal. Finalmente, el poblado fue arrasado por el sultán Baibars en 1263 y la región quedó desolada durante los siguientes 400 años.

La fuente de María

Al final del siglo XVII sobre los restos de otras tres iglesias, fue construida la iglesia ortodoxa griega de la Anunciación, que tiene una cripta con un pozo de agua, origen de la Fuente de María, situada en la calle principal de Nazaret y conectada a un acueducto. De acuerdo algunas tradiciones, fue en dicha fuente donde el arcángel Gabriel se apareció por primera vez ante María.

En 1620 los franciscanos consiguieron del emir druso Fakhred-Din permiso para establecerse, en los restos del antiguo santuario donde se supone vivió María por los días de la Anunciación, y lograron autorización en 1730 para edificar una iglesia católica. La estructura fue ampliada en 1877 y completamente demolida en 1955, para permitir la construcción de la actual basílica, planeada por el arquitecto Giovanni Muzio, que fue consagrada en 1964 por el papa Pablo VI. Durante la demolición de la antigua estructura, en 1955, se realizaron los actuales estudios arqueológicos por arqueólogos católicos.

Durante la demolición de la iglesia católica de Nazaret en 1955 con el fin de ampliarla, se realizaron estudios arqueológicos en la ciudad. Entre 1955 y 1960 el sacerdote franciscano Bellarmino Bagatti publicó el descubrimiento de numerosas cuevas y oquedades, la mayoría tumbas de la Edad de Bronce adaptadas como cisternas para agua, como depósitos de grano o de aceite.

En el periodo de 1996-1997, Stephen Pfann inició una investigación de terrazas agrícolas. Sin embargo fue tan poca la evidencia encontrada por este investigador que lo llevó a concluir que “Nazaret era diminuta, con dos o tres clanes viviendo en 35 casas sobre un área de 2,5 hectáreas”.

La referencia epigráfica más antigua que se tiene sobre Nazaret corresponde a un fragmento de mármol encontrado en 1962 en la sinagoga de Cesárea Marítima, datado entre el siglo II y el IV, cuya transcripción dice: La décimo octava división sacerdotal (llamada) Hapizzes, localizado en Nazaret. Posiblemente hace referencia a una de las familias de sacerdotes del templo (divididas en 24 “divisiones”) que migraron luego de la Rebelión de Bar Kojba en el periodo de Adriano en el año 135.

Según Brown y Meier, las investigaciones arqueológicas indican que el pueblo fue continuamente ocupado desde el siglo VII a. C.

Casa de María

La casa de María era modesta, como la de sus vecinos. Tenía dos habitaciones. La interior, era una cueva que servía como granero y despensa. Tres paredes de adobe o mampostería adosadas a la roca delante de esa habitación interior sostenían un entramado de ramas, maderas y hojas que servía de techo, y formaban la habitación exterior de la casa. La luz entraba por la puerta. Allí tenían algunos útiles de trabajo y pocos muebles. Gran parte de la vida de familia se hacía fuera, a la puerta de la casa, tal vez a la sombra de una parra que ayudaría a templar el calor del verano.

Casi todos sus vecinos tenían una casa similar. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz parte del antiguo Nazaret. En las casas se aprovechaban las numerosas cuevas que presenta el terreno para acondicionar en ellas sin realizar muchas modificaciones alguna bodega, silo o cisterna. El suelo se aplanaba un poco delante de la cueva, y ese recinto se cerraba con unas paredes elementales. Posiblemente las familias utilizarían el suelo de esa habitación para dormir.

Casa de José

Justo al lado de la Basílica de la Anunciación se encuentra la Iglesia de San José, levantada sobre ruinas de edificios agrícolas donde, según la tradición, tenía José su taller de carpintería.

Construida en 1914, esta iglesia se erige sobre los restos de un lugar de culto más antiguo, probablemente del siglo VI. Bajo el santuario encontrará cuevas que muy probablemente se utilizaron en tiempos de Jesús para almacenar grano, vino y aceite. Este lugar posee un baptisterio con siete peldaños adornado con mosaicos que representan un dibujo escalonado, lo que quizás sea un símbolo de la ascensión espiritual de quienes surgen de las aguas. Los visitantes cristianos se conmueven al darse cuenta de que los primeros cristianos podrían haberse bautizado aquí mismo, incluso antes de que hubiera iglesias en Nazaret.

Entre los testimonios más antiguos se indica la del peregrino Arculfo (siglo VII), que habla de la existencia de un Santuario llamado de la Nutrición. Aquí Jesús es criado y educado por sus padres. La otra tradición une el lugar a la “tienda de José”, memoria que los franciscanos recuperaron a su llegada a Nazaret en el siglo XVII.

Hoy, en los restos de la iglesia cruzada, surge una estructura neo-románica, ideada por el arquitecto alemán fray Wendelin Hinterkeuser, y realizada entre 1911 y 1914. Hasta ese momento, en el lugar, surgía una pequeña capilla construida por los franciscanos en 1754.

En las excavaciones arqueológicas de fines del siglo XIX se halló una tina con pavimento de mosaico, considerado un antiguo baptisterio, y una serie de grutas y silos visibles en la cripta de la iglesia.

Wadi Hamam

Khirbet Wadi Hamam, un pueblo-época romana, se encuentra en el este de la Baja Galilea al cañón de Wadi Arbel (Hamam), dos kilómetros al oeste del Mar de Galilea. El sitio está situado en un bello lugar, por debajo de los enormes acantilados del monte Nitai y frente al acantilado del Monte Arbel. Uno de los mayores pueblos de la zona durante el período romano, sus restos antiguos cubren unos 50 dunams. Un gran manantial debajo del sitio y la proximidad a la antigua ruta que conducía desde el Mar de Galilea hasta el centro de Galilea y de la costa mediterránea puede explicar el desarrollo de una gran solución de esta naturaleza aquí. Un proyecto arqueológico en Khirbet Wadi Hamam comenzó en 2007. Uno de los principales objetivos de la investigación del proyecto es arrojar nueva luz sobre la cuestión debatida altamente de citas “de Galileo” sinagogas de tipo. Mientras que el arte y la arquitectura de este grupo de sinagogas pertenece a la época romana, algunos estudiosos últimamente han afirmado que estos edificios eran, de hecho, construido durante el ejercicio por los bizantinos sobre todo en los siglos 5 y 6. Este tema es de gran importancia para comprender el mundo religioso, cultural, económico, político e incluso de los judíos de Galilea en la antigüedad.

En un intento de obtener una imagen de la vida rural en Galilea romana, las excavaciones también se están llevando a cabo en las zonas residenciales e industriales de la antigua villa. Otros objetivos de la investigación son ampliar nuestra comprensión de los procesos de declive que efectúa asentamientos de Galilea durante el período bizantino temprano y para aclarar la finalidad de una fortificación masiva situada por encima del lugar y su relación con el pueblo.

Descubierta por primera vez en 2007, la sinagoga ha demostrado ser una de las sinagogas mayores y mejor conservadas de la época romana que se ha encontrado en la región de Galilea. Sus llamativas paredes de piedra caliza y basalto todavía se colocan a una altura de más de 8 pies, mientras que el interior del edificio, los excavadores encontraron un suelo de mosaico de colores sin precedentes en la arqueología de Israel. El mosaico representa una serie de artesanos ocupados en el trabajo en un enorme, pero aún sin identificar la estructura de la tradición bíblica, tal vez el Arca de Noé o Templo de Salomón. A las afueras del complejo sinagoga, los arqueólogos también han identificado una prensa de aceite de tamaño industrial, con aplastamiento cuenca y los restos de una prensa de tornillo.

Otros hallazgos interesantes fueron una capa masiva destrucción de una estructura residencial que sepultó toda la familia (incluyendo armas y un tesoro de monedas de la época de Adriano); casas con pasajes a cámaras subterráneas; lámparas de aceite; vasijas de cerámica y cientos de monedas.

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Desierto de Judea

 

El Desierto de Judea limita con las Montañas de Judea al oeste y con el Mar Muerto al este. Se considera un desierto relativamente pequeño, que abarca sólo unos 1.500 kilómetros cuadrados, pero contiene muchas reservas naturales fascinantes, enclaves históricos, monasterios y paisajes primitivos que lo convierten en un lugar interesante y único que visitar.

El Desierto de Judea ofrece innumerables vistas sobrecogedoras siempre cambiantes. Montañas, cortados y colinas cretáceas junto a mesetas, cauces fluviales y profundos cañones. Este desierto lo atraviesan a todo lo largo y ancho diversos ríos que han excavado gargantas de hasta 500 metros de profundidad. Algunos de estos ríos llevan agua todo el año y crean oasis como los de Nahal Arugot, Nahal Prat y Nahal David. Los antiguos cortados de la vertiente oriental del desierto se elevan hasta una altura de 300 metros sobre la costa del Mar Muerto, y al pie se hallan las reservas naturales de Ein Gedi y Einot Tzukim.

El desierto de Judea está próximo a Jerusalén y su población es relativamente escasa. Los pocos asentamientos que hay allí se establecieron en su perímetro. Este desierto es conocido por su accidentado paisaje, que a lo largo de la historia ha dado cobijo y ocultado a rebeldes y zelotes, y ha proporcionado soledad y aislamiento a monjes y eremitas. En tiempos de los macabeos (hace unos 2.000 años) se construyeron en el desierto grandes fortalezas como Massada y Horkenya. Durante la gran rebelión contra Roma, la última batalla de los judíos zelotes se libró en Massada, y en tiempos del Segundo Templo vivieron aquí miembros del culto del Desierto de Judea.

Hace varias décadas se descubrieron aquí los Rollos del Mar Muerto ocultos en una caverna de Qumrán, documentos que permitieron arrojar luz acerca de la Biblia y del periodo en el que se escribieron. Merece la pena visitar el Parque Nacional de Qumrán para ver los restos arqueológicos del asentamiento judío que hubo allí.

Los rebeldes judíos no fueron los únicos que vivieron en el Desierto de Judea. En la época bizantina (hace unos 1.500 años) vivió allí una orden monástica especial conocida como Laura, que basaba su modo de vida en el aislamiento y la soledad totales. Los magníficos monasterios que pertenecieron a los monjes de esta orden se construyeron en los riscos y en las grietas de las rocas creando pequeñas cámaras individuales y cúpulas para las reuniones de los días de oración.

Se han construido muchos monasterios en el Desierto de Judea. Algunos de ellos siguen activos, mientras que los de Mar Saba, Mar Jirias y otros están deshabitados y sólo quedan sus ruinas.

Cerca de este desierto y de sus monasterios se encuentra uno de los lugares más importantes de la Cristiandad, el lugar del río Jordán donde Jesús fue bautizado por Juan el Bautista.

Río Jordán

El río Jordán ( Nehar HaYarden; en árabe nahr al-Urdunn), es un río de 360 km de longitud total, que ocupa el sector septentrional del Gran Valle del Rift, fractura tectónica que separa la placa africana de la placa arábiga. Nace en las montañas del Antilíbano, en las estribaciones septentrionales del monte Hermón (2814 m), desde donde fluye atravesando el sureste del Líbano hacia el sur, entrando en Israel y desembocando en la costa norte del mar de Galilea. Desde este lago desagua cerca del kibutz Degania, en la costa meridional del mar, manteniendo su rumbo hacia el sur. En este trecho el Jordán se convierte en la frontera entre Jordania e Israel, y después entre Jordania y Palestina.

A pesar de sus modestas dimensiones, el río Jordán es el río más caudaloso y largo de Tierra Santa, junto con el Orontes. Fue, del mismo modo, escenario de muchos eventos bíblicos.

Jordán significa «el que baja», porque pasa de una altura en su nacimiento de 520 m a una de 392 m bajo el nivel del mar cuando desemboca en el mar Muerto.

El río Jordán nace de la confluencia de tres ríos, el río Snir (o río Hasbani), el río Dan y el río Banias, que se juntan a 5 km al sur de la frontera septentrional de Israel. Todos ellos son de fluir permanente y relativamente estable, con escaso estiaje. La alimentación del Jordán es triple: por un lado, proviene de las precipitaciones (fundamentalmente de invierno), por otro, de las surgencias kársticas de los montes Antilíbano, y, por último, de la fusión de las nieves del monte Hermón en primavera. El río ofrece así un máximo absoluto de esta última estación, y un máximo secundario invernal, mientras que padece un fuerte estiaje estival.

La característica principal del Jordán, sin embargo, es su progresivo aumento de salinidad conforme avanza en su curso hacia el mar Muerto. De hecho, penetra dulce en el lago Kineret pero se saliniza a partir de allí hasta ingresar en el mar Muerto que, con un 380‰ de salinidad, es ocho veces más salino que los océanos.

El río desciende rápidamente desde la confluencia de los tres tributarios de su cabecera durante unos 75 kilómetros hacia el pantanoso lago Merom, en el valle de Jule, que está ligeramente por debajo del nivel del mar. Saliendo del lago, continúa descendiendo unos 25 kilómetros hasta el mar de Galilea. Su sección al norte del mar de Galilea  se encuentra en Israel y constituye el límite occidental de los Altos del Golán. Al sur del lago, forma la frontera entre Jordania e Israel, y luego entre Jordania y Palestina (Cisjordania). La última sección, que tiene menor pendiente y lento discurrir, continúa su curso con multitud de meandros antes de entrar al mar Muerto, que está a unos 400 metros bajo el nivel del mar y no tiene salida. Dos de los principales afluentes entran desde el este durante esta última fase: el río Yarmuk, que sirve de frontera entre Siria y Jordania, y el río Zarqa, situado enteramente en Jordania.

La distancia, en línea recta, desde el Monte Hermón hasta su desembocadura en el mar Muerto es 215 km, pero tomando en cuenta sus múltiples quiebros mide unos 360 km. La anchura media del río es de 27 a 45 m y su profundidad de 1,5 a 3,5 m.

Según el Evangelio de Marcos, fue el río donde fue bautizado Jesucristo. San Marcos relata en sus evangelios ese hecho de la siguiente manera: “Y sucedió en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan el Bautista en el Jordán. E inmediatamente, al salir del agua, vio que los cielos se abrían, y que el Espíritu como paloma descendía sobre El; y vino una voz de los cielos, que decía: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.”

Jericó

Jericó (en árabe Ariha; en hebreo  Yériho) es una antigua ciudad situada en Cisjordania, cerca del río Jordán, en el Estado de Palestina. Los hallazgos arqueológicos de esta ciudad cananea demuestran que se edificó hace más de diez mil años. Sus habitantes originarios fueron los cananeos. Jericó está mencionada en los textos bíblicos y situada a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá, a unos 8 km de la costa septentrional de la cuenca seca del mar Muerto, a casi 240 m por debajo del nivel del mar Mediterráneo y aproximadamente a 27 km de Jerusalén. Fue una importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río. En una época, la ciudad fue conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

En la tradición judeocristiana, la ciudad es conocida como el lugar donde los israelitas retornaron de la esclavitud en Egipto, dirigidos por Josué, el sucesor de Moisés. La Biblia describe una de sus destrucciones como resultado de la invasión llevada adelante por Josué, el sucesor de Moisés. Algunos investigadores bíblicos que utilizan las genealogías de las Escrituras, fijan la fecha del Éxodo en el decimosexto o el decimoquinto siglo a. C., y consideran estos antecedentes como una ayuda muy significativa para confirmar la veracidad del relato bíblico.

Tras la destrucción de la ciudad por los babilonios a finales del siglo VI a.C., lo que quiera que se reconstruyese en el periodo persa ha dejado muy pocos restos. El asentamiento se abandonó poco después de este periodo. Hay pocas evidencias de ocupación de la región durante el periodo persa y helenístico.

Jericó pasó de ser un centro administrativo de la Yehud Medinata (“la Provincia de Judá”) bajo control persa a servir de hacienda privada de Alejandro Magno entre 336 y 323 a.C., tras su conquista de la zona. A mediados del siglo II a.C. Jericó estaba bajo el dominio helenístico del Imperio Seléucida, momento en el que el general sirio Báquides construyó una serie de fuertes para reforzar las defensas de los alrededores de Jericó contra la revuelta de los macabeos. Uno de estos fuertes, construido a la entrada de Wadi Qelt, fue posteriormente refortificado por Herodes I el Grande, que lo bautizó como Kypros en honor a su madre.

Tras el abandono de Tell es-Sultán, la nueva Jericó del periodo helenístico tardío (o asmoneo) y romano temprano (o herodiano) se creó como una ciudad jardín vecina a la hacienda real de Tulul Abu el-‘Alayiq y se expandió enormemente gracias a la explotación intensiva de los manantiales de la zona. La nueva ubicación consistía en una serie de pequeños montículos en ambas riveras del Wadi Qelt. Los asmoneos fueron una dinastía descendiente de un grupo sacerdotal (kohanim) de la tribu de Leví, que gobernó Judea tras el éxito de la revuelta de los macabeos y hasta que la influencia romana en la zona hizo que Herodes reclamase el trono asmoneo.

En la parte más baja de los acantilados entre Nuseib al-Aweishireh y Jabal Quruntul, en Jericó, se han encontrado tumbas excavadas en la roca de un cementerio de época herodiana y asmonea que fue usado entre los años 100 a.C y 68 d.C.

Herodes tuvo que volver a arrendar la hacienda real de Jericó a Cleopatra después de que Marco Antonio se la hubiese dado a ella como regalo. Después de sus suicidios, que tuvieron lugar el año 30 a.C., Octavio Augusto tomó el control del Imperio Romano y otorgó a Herodes el control absoluto de Jericó como parte de los nuevos dominios herodianos. Durante el gobierno de Herodes tuvo lugar la construcción de un hipódromo-teatro (Tell es-Samrat) para entretener a sus invitados, así como de nuevos acueductos para irrigar la zona que queda bajo los acantilados y alcanzar así sus palacios de invierno en Tulul Abu el-Alaiq (escrito alternativamente como ‘Alayiq).

La dramática muerte de Aristóbulo III en una piscina de los palacios de invierno, cerca de Jericó, tuvo lugar durante un banquete organizado por la suegra asmonea de Herodes y fue narrada por el historiador judeo-romano Flavio Josefo. Tras la construcción de los palacios, la ciudad comenzó a funcionar no solo como centro de agricultura y cruce de caminos, sino también como centro de entretenimiento invernal para la aristocracia de Jerusalén.

A la muerte de Herodes I en el año 3 a. C., el emperador Augusto dividió la región de Palestina entre sus sucesores, quedando la región de Judea en manos de su hijo Herodes Arquelao, quien construyó una aldea en su nombre al norte de la ciudad (Archelaïs, la actual Khirbet al-Beiyudat) para alojar a los campesinos que trabajaban en su plantación de dátiles.

La Geografía de Estrabón describe la Jericó del siglo I de la siguiente manera: “Jericó es una planicie rodeada de una especie de país montañoso que de alguna manera se inclina sobre ella como un teatro. Aquí está el Phoenicón, que entremezcla gran variedad de cultivos y árboles frutales, aunque en su mayoría está formado por palmeras. Tiene unos 100 estadios de largo y está regado por todos lados por sus corrientes. Aquí también se encuentran el Palacio y el Parque Balsámico.”

Tras la Gran Revuelta Judía del año 70 d.C. y la caída de Jerusalén ante los ejércitos romanos de Vespasiano, la importancia de Jericó declinó rápidamente y hacia el año 100 d.C. no era más que una pequeña guarnición romana. Poco después, en 130 d.C., se construyó un fuerte allí que resultaría clave para sofocar la rebelión de Bar Kojba en 133 d.C.

En el año 333, un peregrino cristiano dejó constancia de sus impresiones sobre Jericó. Poco después, se abandonaron las edificaciones de la ciudad y se construyó una nueva Jericó bizantina (Ericha) a un kilómetro y medio de distancia hacia el este, en el lugar en el que la ciudad moderna sigue a día de hoy.10 Durante el periodo bizantino, el cristianismo se asentó en la ciudad y la zona comenzó a poblarse densamente. En aquella época se construyeron una serie de monasterios e iglesias, incluidos el monasterio de San Jorge de Coziba en el año 340 d.C. y una iglesia abovedada dedicada a San Eliseo , aunque los monasterios fueron abandonados tras la invasión persa del año 614 d.C. También se construyeron al menos dos sinagogas en el siglo VI d.C. Una de ellas fue descubierta en 1936 y se la bautizó como Shalom Al Yisrael, o “Paz en Israel,” en honor al lema central escrito en hebreo que aparece en el mosaico de su suelo. La sinagoga Na’aran, otra construcción de época bizantina, fue descubierta en 1918 a las afueras de Jericó; aunque es menos conocida que la sinagoga Shalom Al Yisrael, tiene un mosaico más grande y se encuentra en similares condiciones.1

Tras la conquista musulmana, Jericó, denominado Ariha en árabe, pasó a formar parte del Yund Filastin (Distrito militar de Palestina), a su vez parte de la provincia de Bilad al-Sham. El historiador árabe Musa b. ‘Uqba (muerto en 758) dejó escrito que el califa Umar ibn al-Jattab exilió a los judíos y a los cristianos de Khaybar a Jericó y Taima.

Para el año 659, ese distrito había quedado bajo control de Muawiya ibn Abi Sufyan, fundador de la dinastía omeya. Ese mismo año, un terremoto destruyó Jericó. Una década después, un peregrino llamado Arculfo visitó Jericó y la encontró completamente en ruinas, y a sus “paupérrimos (habitantes) cananitas” dispersados en poblaciones improvisadas alrededor de la costa del Mar Muerto.

En Khirbet al-Mafjar, a un kilómetro y medio al norte de Tell es-Sultán, se encuentra un complejo palaciego atribuido durante largo tiempo al décimo califa omeya, Hisham ibn Abd al-Malik (r. 724–743), y conocido por ello como el Palacio de Hisham. Es más probable que este “castillo del desierto” o qasr fuese construido por el califa Walid ibn Yazid (r. 743–744), que fue asesinado antes de poder terminar su construcción. Todavía se pueden visitar in situ los restos de dos mezquitas, un patio, mosaicos y otros objetos. La estructura inacabada del palacio fue destruida casi por completo por un terremoto acaecido el año 747.

El periodo omeya terminó en 750 y tras él vinieron los califatos de las dinastías abasí y fatimí. Durante la época musulmana se desarrolló la irrigación con fines agrícolas, reafirmando la reputación de Jericó como una fértil “Ciudad de las Palmeras”. El geógrafo árabe Al-Muqaddasi escribió en 985 que “el agua de Jericó está considerada la mejor de todos los territorios islámicos. Está llena de plátanos, dátiles y flores de un fragrante aroma”. También dijo de Jericó que era una de las principales ciudades del Yund Filastin. La ciudad siguió floreciendo hasta la invasión de los turcos selyúcidas en 1071, seguida del caos originado por las Cruzadas.

En 1179, los cruzados reconstruyeron el monasterio de San Jorge de Koziba en su ubicación original, a unos 9,7 kilómetros del centro de la ciudad, y construyeron dos nuevas iglesias y un monasterio en honor a Juan el Bautista. También introdujeron el cultivo de la caña de azúcar en la ciudad; de hecho, en Tawahin es-Sukkar (literalmente “molinos de azúcar”) se encuentran los restos de una instalación de producción de azúcar cruzada. En 1187, y como resultado de la Batalla de los Cuernos de Hattin, las fuerzas ayubíes de Saladino expulsaron a los cruzados de la zona, tras lo que la ciudad inició un lento declive.

En 1226, el geógrado árabe Yaqut al-Hamawi dijo de Jericó que “tiene muchas palmeras, y también abundante caña de azúcar y plátanos. El mejor azúcar de toda la tierra de Ghaur se hace aquí”. En el siglo XIV, Abu al-Fida escribe que hay minas de sulfuro en Jericó, “las únicas en Palestina”.

En los años finales del dominio otomano, Jericó formaba parte de waqf y del imerat de Jerusalén. Sus habitantes tenían el procesamiento del índigo como una de sus principales fuentes de ingresos, usando calderos específicamente diseñados para ello que les prestaban las autoridades otomanas en Jerusalén. Durante la mayor parte del periodo otomano, Jericó fue una pequeña aldea de granjeros susceptible a los ataques ocasionales de los beduinos. El viajero francés Laurent d’Arvieux dijo en 1659 que el pueblo estaba “asolado, y consiste solamente en unas 50 casas pobres en muy mala condición… la planicie que la rodea es extremadamente fértil, regada por varios riachuelos que fluyen hacia el Jordán. A pesar de estas ventajas, solo se cultivan los jardines adyacentes al pueblo”. En el siglo XIX, una serie de académicos, arqueólogos y misioneros europeos la visitaron. La primera excavación en Tell es-Sultán se llevó a cabo en 1867, y los monasterios de San Jorge de Koziba y de Juan el Bautista fueron completados y refundados en 1901 y 1904 respectivamente.

Tras la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, la ciudad de Jericó pasó a formar parte del Mandato Británico de Palestina. En 1927, un terremoto golpeó Jericó y otras ciudades de la zona, dejando un balance de unas 300 víctimas mortales. Los británicos construyeron fortificaciones en Jericó durante la Segunda Guerra Mundial con la ayuda de la empresa judía Solel Boneh. También se colocaron explosivos en los puentes para poder dinamitarlos en caso de una hipotética invasión alemana.

Después de la Guerra Árabe-Israelí de 1948, Jericó y toda Cisjordania quedaron bajo control jordano, una situación que se mantuvo hasta la derrota de este último país en la Guerra de los Seis Días de 1967 ante Israel, que desde entonces mantiene la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán bajo un régimen de ocupación militar.

Jericó fue la primera ciudad palestina cuyo control se traspasó a la Autoridad Nacional Palestina a consecuencia de los Acuerdos de Oslo. El limitado autogobierno palestino de Jericó se había decidido en el Acuerdo Gaza-Jericó de 1994. Aunque actualmente Jericó se encuentra gestionada por la Autoridad Nacional Palestina, se trata de un enclave completamente rodeado por territorios palestinos denominados Zona C, es decir, bajo control absoluto del ejército israelí.

Jericó se encuentra a 258 metros por debajo del nivel del mar, en un oasis en Wadi Qelt en el Valle del Jordán. El cercano manantial de Ein es-Sultan produce 3,8 m3 de agua por minuto, irrigando unos 10 kilómetros cuadrados a través de multitud de canales y desembocando en el río Jordán, a 10 kilómetros de distancia.11 35 Las precipitaciones anuales son de 160 mm, la mayor parte concentrada entre los meses de noviembre y febrero. La temperatura media es de 15 °C en enero y 31 °C en agosto. Los numerosos días de sol, el rico terreno aluvial y la abundante agua de su manantial han hecho que Jericó sea, a lo largo de la historia, un atractivo lugar para asentarse.

El turismo cristiano es una de las mayores fuentes de ingresos de Jericó. Hay varios destinos turísticos importantes para los peregrinos cristianos en la propia Jericó o en sus alrededores.

  • Monte de la Tentación, en cuya cima se encuentra un monasterio griego ortodoxo con vistas panorámicas de la región. Hay un teleférico que lleva hasta el monasterio.
  • El Manatial de Eliseo, nombre dado por judíos y cristianos al manantial de Ein es-Sultan.
  • El Sicómoro de Zaqueo
  • El lugar tradicionalmente aceptado como el del bautismo de Jesús, en la cercana Qasr el-Yahud/Al-Maghtas, en el río Jordán.
  • El monasterio de San Gerásimo, conocido como Deir Hajla; en el Valle del Jordán, cerca de Jericó.
  • El monasterio de San Jorge de Coziba en Wadi Qelt, sobre Jericó.

Mar Muerto

El mar Muerto (en hebreo, Yam Hamelaj; en árabe: al-Baḥr al-Mayyit) es un lago endorreico salado situado en una profunda depresión a 430 metros bajo el nivel del mar, entre Israel, Palestina y Jordania. Ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades. Los griegos de la Antigüedad lo llamaban lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua. Tiene unos 80 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 810 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

Las aguas de este lago son relativamente ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, y relativamente pobres en sodio, sulfatos y carbonatos, una composición significativamente diferente de la del agua de mar. Estrictamente hablando, la definición usual de salinidad no es aplicable; se define su cuasi-salinidad basándose en el apartamiento de la densidad del agua de 1000 kg/m³ a una temperatura de referencia de 25 °C. La cuasi-salinidad de sus aguas profundas es de 235 kg/m³, que corresponde a una salinidad del 28%, y crece a una tasa de 0,5 kg/m³/año en verano, y prácticamente no decrece en invierno. En la capa superficial puede llegar a un máximo de 238–240 kg/m³ coincidiendo con la máxima temperatura 34–35 °C. La salinidad varía con la profundidad, la estación del año y el régimen hidrológico del lago, que pasa por períodos holomíticos y meromíticos. Como comparación, la salinidad promedio del agua de los océanos está entre 3,1–3,8%, es decir unas 9 veces menos. Ningún ser vivo habita en él, salvo las artemias. Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas de forma natural, debido a que la elevada densidad de sus aguas (1 240 kg/m³) ejerce un empuje superior a la del mar (1 027 kg/m³), pudiéndose flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Con todo, no es el lago más salado de la Tierra, ya que lo superan el lago Assal en Yibuti y ciertos lagos antárticos.

Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, su principal tributario (y en la práctica, el único) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.

Wadi Gelt

Wadi Qelt ( árabe  Wadi al-Qult , Wadi el-Qult , Wadi Kelt , Wadi Qilt o lecho de un río Qult ), también Nahal Prat, es un valle o un arroyo ( árabe : Wādī , ” wadi “; hebreo : “nahal”) en la Ribera Occidental , originario cerca de Jerusalén y que termina cerca de Jericó , cerca del Mar muerto , donde desemboca en el río Jordán .

Wadi Qelt es el hogar de una variedad única de flora y fauna. Monasterio de San Jorge y el lecho de un río Qelt Sinagoga se encuentran en el lecho de un río, que ha sido identificado con el Perath bíblica mencionada en Jeremías 13: 5.

Wadi Qelt contiene viejos monasterios y lugares cristianos. Varios acueductos se han encontrado a lo largo de la corriente, la más antigua a la Hasmonean periodo (segundo siglo antes de Cristo). Los acueductos transportan el agua a partir de tres fuentes principales en el valle de Jericó. El lecho de un río Qelt Sinagoga , construida como parte de un palacio real del invierno Hasmonean, se cree que es una de las sinagogas más antiguas del mundo. El sitio fue el hogar de los palacios de invierno de los reyes asmoneos y Herodes el Grande .

Qubur Bani Isra’in son enormes estructuras de piedra que se elevan desde un acantilado por encima de Wadi Qelt.

El Monasterio de San Jorge fue fundada por Juan de Tebas hacia el 480 dC, y se convirtió en un importante centro espiritual en el siglo VI bajo San Jorge de Choziba . Ermitaños que viven en cuevas en acantilados cercanos se reunirían en el monasterio por una masa semanal y comida comunitaria.

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Jerusalem

 

Jerusalén es la capital de Israel y su ciudad más grande y poblada, con 809 112 (censo de 2012) residentes en un área de 125,1 kilómetros cuadrados. Situada en los montes de Judea, entre el mar Mediterráneo y la ribera norte del mar Muerto, se ha extendido bastante más allá de los límites de la Ciudad Vieja.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada por los jebuseos antes de la llegada de las tribus hebreas a Canaán a principios del siglo XIII a. C. Según la tradición, puesta en duda por ciertos arqueólogos, fue la antigua capital del Reino de Israel y del Reino de Judá, y siglos más tarde del reino franco de Jerusalén. Es considerada una ciudad sagrada por tres de las mayores religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

La Ciudad Vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

El origen preciso del nombre hebreo (Yerushalayim) es incierto y los académicos ofrecen distintas interpretaciones. Algunos afirman que procede de las palabras hebreas yeru , (casa) y shalem o shalom, paz), por lo que Jerusalén significaría literalmente «casa de la paz». Otra interpretación dice que podría hacer referencia a Salem, un antiguo nombre de la ciudad, que aparece en el Génesis.

El nombre árabe es Al-Quds, que significa lo sagrado, o más raramente Bayt al-Maqdes, Casa de lo Sagrado. El Estado de Israel utiliza frecuentemente como denominación en árabe el nombre arcaico en el árabe coránico Urshalim, que no tiene uso en la lengua hablada y muy escaso en la escrita, o la forma mixta Urshalim Al-Quds.

El gentilicio en español del habitante de Jerusalén es jerosolimitano o hierosolimitano.

Los escritos más tempranos que hacen referencia a la ciudad son los agrupados en los Textos de Execración de Berlín y Bruselas (c. siglo XIX a. C., que se refieren a una ciudad llamada Roshlamem o Rosh-ramen) y en las Cartas de Amarna (c. siglo XIV a. C., se refieren a Urusalem “ciudad de paz”).

Algunos arqueólogos, creen que Jerusalén fue una ciudad fundada por un pueblo semítico occidental, con asentamientos organizados alrededor del siglo XXVI a. C. De acuerdo a una tradición judía, Jerusalén fue fundada por Sem y Eber, ancestros de Abraham. Según el relato bíblico, Melquisedec (rey justo) era el rey de Salem, sacerdote de Dios y presentó pan y vino a Abraham, quien era un arameo nómada, y lo bendijo y a su vez Abraham le dio diezmo; Salem es identificada con Jerusalén; los jebuseos controlaban la ciudad (Jebús) hacia el siglo XI a. C., cuando David la conquistó.

Según la tradición, en torno al año 1004 a. C. el rey David de Israel y de Judá conquistó Jerusalén a los jebuseos por medio de un contingente enviado a través de un manantial subterráneo, y la convirtió en capital de su reino unificado. David la renombró como Ir David (“Ciudad de David”), un lugar que se sitúa al sudoeste de la actual Ciudad Vieja y es llamado la Colina Ophel. Fue descubierto y excavado por la Palestine Exploration Fund entre 1923 y 1925; Kathleen Kenyon descubrió muros jebuseos y davídicos de la antigua Jerusalén, así como excavaciones más recientes de la denominada “gran estructura de roca”, tienden a ser interpretadas por algunos arqueólogos como confirmaciones de los textos bíblicos sobre la conquista de la ciudad jebusea por David.

Su hijo Salomón extendió la ciudad, ampliando las murallas y construyendo en pocos años el Templo de Jerusalén, destinado a contener el Arca de la Alianza y las Leyes que Yahvé otorgó a Moisés en dos tablas de piedra en el Monte Sinaí. Éste sería el único templo que permitiría la ley religiosa hebrea consagrado al culto yahvista, si bien parece que existió otro templo en la isla Elefantina, en el curso medio del río Nilo, fundado en torno al 650 a. C. por una comunidad judía emigrada antes del reinado de Josías (640-609 a. C.).

Tras la separación de Israel y Judá en el 922 a. C., Jerusalén pasó a ser la capital del reino de Judá, mientras que Samaria se convirtió en la capital de Israel. Tras diferentes avatares en su historia, en las que ejerció de capital del reino independiente de Judá, conoció posteriormente distintas etapas de dominación extranjera, primero bajo la influencia de los asirios, que sometieron al reino de Judá al pago de tributo, y luego directamente por los babilonios (597-546 a. C.) que tomaron y arrasaron la ciudad, deponiendo al último rey, desterrando a la clase dirigente a Babilonia y destruyendo el Templo, en julio del 587 a. C.

En el año 539 a. C. el rey persa Ciro II el Grande conquistó el Imperio babilónico y permitió el regreso de las comunidades judías deportadas, a la provincia de Judá; éstas regresaron a Jerusalén y reconstruyeron la ciudad y el Templo.

En 332 a. C. Alejandro Magno conquistó el Imperio persa y la ciudad no sufrió destrucciones. A la muerte de Alejandro, Judá (o Judea) y Jerusalén pasaron a formar parte del Imperio seléucida (312-130 a. C.). Desde este momento, bajo el gobierno de los asmoneos conocería un periodo de relativa independencia, si bien sería conquistada, junto con todo el reino, por las tropas romanas de Pompeyo en el 64 a. C. después de derrotar a los restos del Imperio seléucida. Jerusalén sufrió el asedio y la conquista romana, con su anexión a la República romana.

El año 21 a. C. el rey Herodes I el Grande restauró la ciudad y el Templo, existiendo aún en pie una parte llamada el Muro de las Lamentaciones, de gran importancia en la religión judía.

A partir del año 33 aproximadamente existió una iglesia cristiana creciente en Jerusalén, donde además se celebró el denominado Concilio de Jerusalén alrededor del año.

En el año 66 tuvo lugar una revuelta de los judíos que supuso el asedio y la toma de la ciudad por Tito en el año 70, junto con la segunda destrucción del Templo de Jerusalén. El proyecto de reconstrucción de Adriano como una ciudad completamente romana (Aelia Capitolina) supuso una nueva revuelta de los judíos entre los años 132 y 135, dando inicio así a la definitiva Diáspora judía. El territorio de Judea pasó a ser la provincia romana de Siria Palestina.

El destino de Jerusalén siguió ligado a sucesivas conquistas y conflictos, por el Imperio Romano, formando parte del Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino, dentro del cual fue una de las cuatro sedes de importancia religiosa doctrinal del cristianismo, junto con Constantinopla, Antioquía y Alejandría.

En el año 326, el emperador Constantino I el Grande de Roma, mandó levantar la Iglesia del Santo Sepulcro, que se constituyó en uno de los principales lugares religiosos del cristianismo, durante la época del Imperio Romano.

El año 614 el Imperio sasánida conquistó la ciudad, rigiéndola hasta el año 638, siendo desplazado por la expansión musulmana que ocupó la ciudad incorporándola al Califato Omeya de Damasco, sustituido posteriormente por el califato abasí.

Entre los años 687 y 691 se construyó la Cúpula de la Roca. En 710 se terminó de erigir la mezquita de Al-Aqsa. Ambos templos son importantes puntos religiosos de la religión musulmana.

En 1076 los turcos selyúcidas y zanguíes conquistaron la ciudad comenzaron a abusar sin piedad a los peregrinos cristianos, a diferencia de los anteriores Califas fatimíes cuya regla fue la libertad de pensamiento y la razón extendida a las personas, que podían creer en lo que quisieran, siempre que no infrinjan los derechos de otros.

En 1095 el papa Urbano II predicó en el Concilio de Clermont la Primera Cruzada dirigida a recuperar Jerusalén de los musulmanes. El noble francés Godofredo de Bouillón logró este cometido y luego de efectuar una masacre conquistó la ciudad en 1099, creando el Reino de Jerusalén, del cual su hermano Balduino I fue el primer soberano. Durante los siguientes años la presencia de las Órdenes Militares cristianas fue intermitente en la ciudad, alternado con la presencia de tropas musulmanas. Tras el desastre en los Cuernos de Hattin (1187), el líder de los mamelucos Saladino tomó la ciudad nuevamente ese mismo año y, salvo un pequeño intervalo de nueva dominación cristiana entre 1228 y 1244, en la segunda, tercera y cuarta cruzada, los cruzados no volvieron a tomar la ciudad.

Tras la dominación mameluca, los turcos otomanos se hicieron con su control a partir del año 1517. La muralla que hoy rodea la Ciudad Vieja fue construida en 1538 por orden del sultán otomano Solimán el Magnífico; tiene una extensión aproximada de 4,5 km y su altura varía entre los 5 y 15 m, con un espesor de hasta 3 m. El muro posee 43 torres y once puertas; siete están abiertas y cuatro permanecen selladas.

Las cuatro puertas principales de la ciudad son la Puerta de Jaffa, la Puerta de Damasco, la Puerta de los Leones y la Puerta de Sion; todas fueron construidas de acuerdo a los cuatro puntos cardinales, y se dirigen hacia las principales ciudades del país. La Puerta Dorada es llamada en hebreo y árabe la “Puerta de la Misericordia”; de acuerdo a la tradición judía, por esta puerta el Mesías entrará en Jerusalén; los otros tres accesos sellados conforman la denominada Puerta de Hulda.

Lugares santos para cristianismo

  • Iglesia del Santo Sepulcro: Allí está el Calvario donde fue crucificado Jesús, así como el “Sepulcro del Salvador”. Es el lugar más santo del cristianismo.
  • Cenáculo: Habitación del piso alto donde Jesús celebró la Última Cena, donde se apareció a los apóstoles y donde estos recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés.
  • Basílica de las Naciones o de la Agonía: Ubicada en el Monte de los Olivos, donde Jesús pasó sus últimos momentos antes de ser detenido.
  • Iglesia del Dominus Flevit: Desde allí, Jesús contempló la ciudad santa y lloró por ella (episodio conocido como Flevit super illam en Latín) en el Domingo de Ramos.
  • Iglesia del Padre Nuestro: Lugar donde Jesús enseñó esa oración a los discípulos.
  • San Pedro in Gallicantu: Iglesia que recuerda el lugar donde estaba la casa de Caifás donde fue juzgado Jesús y donde fue negado por San Pedro.
  • Litostrotos: Pavimento de la antigua Fortaleza Antonia de los romanos donde Jesús fue coronado de espinas y ultrajado por los soldados romanos.
  • Vía Dolorosa: Camino que siguió Jesús con la cruz desde la Fortaleza Antonia hasta el Calvario. En él están marcadas las estaciones, estando las últimas en la Basílica del Santo Sepulcro.
  • Abadía de Hagia María o de la Dormición: Recuerda el lugar donde según la tradición cristiana tuvo lugar la dormición de la Virgen, rodeada por los apóstoles. En su cripta se halla una imagen de la Virgen Yacente.
  • Iglesia de Santa Ana: Lugar en donde, de acuerdo a la tradición católica, nació la Virgen María.
  • Edículo de la Ascensión: Lugar desde el cual Jesús subió al cielo.

Getsemaní

Getsemaní (griego, Gethsēmani,  arameo: Gath-Šmânê, siriaco Gat Šmānê, lit. “prensa de aceite”) fue el jardín donde, según el Nuevo Testamento, Jesús oró la última noche antes de ser arrestado.

La Oración de Jesús en el huerto se conmemora todos los años el Jueves Santo: Después de la Última Cena, Jesús se dirigió al huerto, donde acostumbraba reunirse con sus discípulos a orar. Según los evangelios era un lugar que tanto Jesús como sus discípulos visitaban frecuentemente lo que permitió a Judas encontrarle allí. Los Evangelios describen la tristeza agónica que lo asaltó en ese momento, y la actitud del Nazareno de orar y anunciar a los Apóstoles que ya llegarían los soldados que lo iban a detener, guiados por Judas Iscariote.

Gethsemane aparece en griego en Mateo 26:36 y Marcos 14:32 como Mateo (26:36)y Marcos (14:32) lo llaman (18:1), lugar o estado. El evangelio de Juan dice que Jesús entró en un jardín con sus discípulos. El nombre ‘Getsemaní’ aparece en los evangelios como Gethsêmani. Esta palabra viene del arameo ‘Gath-Šmânê’, que significa ‘prensa de aceite’ (refiriéndose al aceite de oliva). Al parecer había una gran cantidad de árboles de olivo que rodeaban el área en aquellos días. Todos los evangelios hacen referencia de una forma u otra a este lugar.

La Basílica de Getsemaní, también conocida como Basílica de las Naciones o de la Agonía, es un templo católico situado en el Monte de los Olivos de Jerusalén, junto al jardín de Getsemaní. En su interior se encuentra la porción de roca en la que, según la tradición, Jesús oró la noche de su arresto, después de celebrar la Última Cena.

La basílica descansa sobre los cimientos de dos templos anteriores, una basílica bizantina del siglo IV, destruida por un terremoto en el año 746 y una capilla cruzada del siglo XII, abandonada en 1345. Las obras del edificio actual, diseñado por el arquitecto Antonio Barluzzi, se llevaron a cabo entre 1919 y 19244 empleando fondos provenientes de distintos países (de ahí su apelativo de las naciones), cuyos símbolos aparecen en los mosaicos del techo en recuerdo de su contribución en la construcción. El frontal de la iglesia es una fachada de estilo neobizantino, con una serie de pilares. Como remate, un mosaico mostrando simbólicamente a Jesucristo como enlace entre Dios y la humanidad. El techo en forma de burbujas, los pilares anchos y el mosaico refuerzan la apariencia arquitectónica bizantina de la iglesia.

La basílica se encuentra regida por la Custodia de Tierra Santa de la Orden Franciscana, que en un gesto de ecumenismo, también permite a la comunidad anglicana utilizar un altar en el huerto de Getsemaní para celebrar sus servicios de Jueves Santo.

Santo Sepulcro

La iglesia del Santo Sepulcro (en latín, Ecclesia Sancti Sepulchri), también conocida como basílica del Santo Sepulcro, iglesia de la Resurrección o iglesia de la Anástasis,, es un santuario religioso del cristianismo, situado en la ciudad de Jerusalén.

Se encuentra bajo la custodia de diversas confesiones cristianas, entre ellas, católicos, armenios ortodoxos, ortodoxos.

El lugar, llamado también Gólgota (en arameo, Golgotha, ‘calavera’), es el punto exacto donde —según los Evangelios— se produjo la Crucifixión, enterramiento y Resurrección de Cristo. Se halla dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, la cual a su vez se ubica en la línea de confluencia entre la Jerusalén oriental (árabe) y occidental (judía).

El templo del Santo Sepulcro es uno de los centros más sagrados del Cristianismo y ha sido un importante centro de peregrinación desde el siglo IV. Hoy día alberga la sede del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén y es la catedral del Patriarcado Latino de Jerusalén.

En general, cuando se habla del Santo Sepulcro, se pueden distinguir: la iglesia en la que se encuentran el sepulcro de Jesús, el monte Calvario (donde murió), la piedra donde fue ungido antes de ser sepultado y el aljibe donde fue encontrada su cruz tres siglos más tarde. Secundariamente alberga diversas Capillas. Entre ellas destaca la capilla de Santa Elena, el coro de los griegos y la capilla del Santísimo (de los franciscanos, custodios de Tierra Santa), la capilla de Longinos y otras más.

El lugar hace referencia a la sepultura de Jesús en una época comprendida entre el año 30 y 33. Entre los sitios religiosos de Tierra Santa, el Santo Sepulcro es uno de los mejor datados históricamente.

El significado religioso dado al Santo Sepulcro dentro del Cristianismo es importantísimo, pues dentro de este recinto se encuentra tanto el Calvario, donde Jesucristo murió, como su sepulcro, lugar en el que, según afirman los Evangelios, resucitó al tercer día de su muerte. Por esta razón el sepulcro es el centro principal de la basílica. La capilla que lo contiene, en medio de la llamada «Rotonda» al frente del coro de los griegos.

Según los evangelios, antes de la muerte de Jesús el sitio era una tumba ya habilitada como tal, pero no utilizada todavía, propiedad de un rico judío seguidor de Cristo llamado José de Arimatea. Se trataría de un hueco horadado en la roca, que podía taparse con una gran piedra destinada al efecto para que rodara o se deslizara hasta la abertura del nicho.

Una de las versiones sobre el primer anuncio de la Resurrección de Cristo, según los Evangelios, es el momento en que las mujeres que iban a ungir su cadáver con especias aromáticas —María Magdalena, María de Cleofás, madre de Santiago el Menor y Judas Tadeo, y Salomé (discípula), madre de Santiago y Juan— se encontraron con la piedra desplazada y el nicho expuesto y vacío.

Siempre teniendo como única fuente los Evangelios, pero confirmados por los trabajos arqueológicos, la tumba estaría situada en un jardín próximo a la roca —o montaña, o montículo; los evangelios dicen lugar— donde se produjo la Crucifixión, llamado originalmente Gólgota y luego Calvario (lat. calvaria, «calavera»), o en griego kranion («cráneo»). Ese lugar estaba muy próximo a la muralla herodiana de la ciudad de Jerusalén, e incluso comunicado con ella por una calle, pero extramuros, ya que las normas judías prohibían los enterramientos intramuros, salvo para el caso de los reyes.

La destrucción de Jerusalén por los romanos, con el General Tito Flavio Sabino Vespasiano, durante el gobierno de su Padre, el Emperador Tito Flavio Vespasiano, trajo la ruina para el Templo de Jerusalén y para otros lugares tradicionales de la antigua ciudad puesta entonces bajo el mando de los paganos. Si bien los primeros cristianos huyeron hacia Pella antes de la destrucción, siguiendo una interpretación profética de Jesús (Lucas 21, 20–22), los mismos dejaron por escrito en los Evangelios la descripción del lugar de la Crucifixión y de la sepultura: Mateo 27, 33; 57–61; Marcos 15, 22; 42–47; Lucas 23, 33; 50–55; Juan 19, 17; 38–42.

Ambos sitios, el Gólgota y la Tumba, están a pocos metros de distancia y entre ellos se encuentra la Piedra de la Deposición, lugar en donde dice la tradición que el cuerpo de Jesús fue preparado después de ser bajado de la cruz para ser enterrado —Mateo 27, 59 —. El lugar fue evidentemente una cantera por la enorme riqueza lítica y la red de cavernas que se pueden observar[cita requerida], un sitio ideal para la construcción de tumbas, una actividad muy normal en la época, especialmente entre personas de cierta posición social.

El nombre «Gólgota», la «Calavera», viene probablemente de la semejanza que las formas de las rocas tenían, como se puede comprobar hoy en día en los paisajes desérticos del Mar Muerto. Los romanos cambiaron el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina con el fin de hacer de la ciudad un enclave exclusivamente greco-romano, prohibieron el ingreso de los pueblos semitas y construyeron lugares de culto pagano en donde estaba el Templo de Jerusalén y el Santo Sepulcro.

Dicho acontecimiento es una de las pruebas históricas y arqueológicas que evidencian la historicidad de ambos sitios. En cuanto al Santo Sepulcro, en el año 326, el Emperador Constantino mandó erigir la Basílica del Santo Sepulcro en el lugar prescrito por la tradición y en el cual estaba erigido el culto pagano a la diosa romana Venus, mandado construir por Adriano, hacia el 135.

La emperatriz Elena había acudido a la ciudad tras escuchar el informe presentado por Macario, obispo de Jerusalén, sobre el lamentable estado en el que se encontraban los lugares descritos en los evangelios (santos lugares, para los cristianos), decidida a mejorar personalmente la situación. Tenía también el propósito de localizar la cruz de la ejecución de Jesús; Constantino había empezado a utilizar el signo de la cruz y a considerarlo presagio de victoria.

Elena, tras fracasar en la búsqueda de la cruz, o como parte de ella, inició la del sepulcro. La tradición cuenta que al derruir el templo pagano para aislar el Calvario e iniciar las nuevas edificaciones aparecieron también tres cruces, una de las cuales necesariamente habría de ser la Vera Cruz o auténtica cruz del martirio de Cristo. Se describe el prodigio que permitió identificar la Vera Cruz, casi siempre basadas en que Una de las Cruces producía curaciones milagrosas, y las otras dos no.

Los sucesos descritos a partir de 325–326, sobre el descubrimiento del sepulcro y la Vera Cruz por la emperatriz Elena se deben al obispo de Cesarea (Palestina) e historiador Eusebio, llamado también el Padre de la historia de la Iglesia.

Monte de los Olivos

El «Monte de los Olivos» (808 m) se alza al este de Jerusalén y separa la Ciudad Santa del desierto de Judá, que, desde aquí, comienza a descender hacia el mar Muerto.

El valle del torrente Cedrón, que circunda Jerusalén por el este, separa el monte de los Olivos de la ciudad y del cercano monte Sión, situado más al sur; desde este último se dirigió Jesús a Getsemaní, después de la Última Cena, atravesando el valle.

Los olivos que desde hace milenios crecen en las laderas del Monte le han dado el nombre que lo identifica hasta el día de hoy. Con todo, la tradición judía lo conoce también como el «Monte de la Unción», porque los reyes y los sumos sacerdotes eran ungidos con el aceite obtenido de sus olivos. A partir del siglo XII, los árabes lo denominan «Yébel et Tur», expresión de origen arameo que significa «la montaña por excelencia» o «monte santo». Hoy lo llaman simplemente «Et Tur».

En realidad, el monte de los Olivos está formado por un conjunto de tres alturas de las que descienden las pronunciadas cuestas que conducen hacia el valle. Al norte se encuentra el «Karmas-Sayyad» (Viña del Cazador), de 818 m de altura; en el centro, el «Yébel et Tur» (Monte Santo), de 808 m; hacia el sur-oeste, al otro lado de la carretera que va de Jerusalén a Jericó, se localiza el «Yébel Baten al-Hawa» (Vientre del Viento), llamado también Monte del Escándalo, con 713 m de altura.

El monte de los Olivos desempeñó siempre un importante papel en la historia bíblica. Cuenta la Escritura que el rey David, huyendo de su hijo Absalón, que se había conjurado contra él, salió de Jerusalén descalzo y entre lágrimas, subiendo «la cuesta de los Olivos» (2Sam 15,30). El rey Josías destruyó los «altozanos» que Salomón había erigido en el monte de los Olivos para dar culto a los dioses de sus mujeres extranjeras (1Re 11,7; 2Re 23,13).

Después de la destrucción del Primer Templo de Jerusalén, los judíos comenzaron a peregrinar al monte de los Olivos porque, según la tradición, la Gloria del Señor salió de la ciudad «y fue a situarse sobre el monte al oriente de la ciudad» (Ez 11,23).

Durante el periodo del Segundo Templo, las hogueras encendidas sobre la cima del Monte anunciaban a los judíos de la diáspora la luna nueva con la que comenzaba el año religioso: un relevo de fuegos iluminados sobre las montañas iban propagando el anuncio hasta Babilonia (Misná, Rosh Ha-Shaná). En el monte de los Olivos era quemada la vaca roja cuyas cenizas, mezcladas con el agua de la fuente de Guijón, servían para purificar a todo el que había quedado impuro por contacto con un cadáver (Núm 19,1-10; Misná, Pará 3,6-7).

A partir de la conquista de Jerusalén por David (siglo X a.C.), fueron muchos los israelitas que dispusieron ser enterrados en las laderas del Monte. Según los profetas, el monte de los Olivos será el lugar designado por Dios para el Día del Juicio y la resurrección de los hombres rectos (Jl 3,4-5), cuando Dios haga bajar a todas las naciones al valle de Josafat, es decir, al valle del Cedrón (Jl 4,2); aquel día el Señor plantará sus pies sobre el monte de los Olivos, que se partirá en dos (Zac 14,4). Aquí nace la inequívoca vocación funeraria del Monte: desde el siglo XV, el extenso cementerio judío que hoy cubre una buena parte de sus laderas volvió a albergar nuevas sepulturas hasta el día de hoy.

El monte de los Olivos era paso obligatorio para quien se dirigía desde la aldea de Betania hacia Jerusalén; así lo haría Jesús, huésped de Lázaro y de las hermanas Marta y María. El Monte distaba de Jerusalén «lo que se permite caminar en sábado», es decir, el número de pasos permitidos por la ley judía en sábado (Hch 1,12).

En las proximidades de Betfagé y Betania, a lomos de un pollino, Jesús emprendió su entrada mesiánica en la Ciudad Santa, acogido por las aclamaciones de la muchedumbre (Mc 11,1-11).

El evangelista san Lucas insiste de forma especial en la costumbre de Jesús de frecuentar el monte de los Olivos, adonde se retiraba para pasar la noche o para enseñar a sus discípulos (Lc 21,37; 22,39).

Esta constante presencia de Jesús en el monte de los Olivos hizo de él uno de los lugares más venerados por la cristiandad. En memoria de su paso por este monte santo, desde los primeros siglos de la era cristiana surgieron en la cima y en las laderas del Monte distintos lugares de culto, destruidos varias veces a lo largo de la historia. Sobre alguno de ellos se reconstruyeron iglesias ya en el siglo XX.

Los principales recuerdos cristianos en el monte de los Olivos se refieren a los siguientes acontecimientos de la vida de Jesús:

  • La enseñanza del Padrenuestro: Eleona o Gruta del Padrenuestro.
  • El llanto sobre Jerusalén: Dominus Flevit.
  • La aclamación en su entrada a la Ciudad Santa a lomos de un pollino: Santuario de Betfagé.
  • La oración en el huerto de Getsemaní seguida del prendimiento: Basílica, Huerto de los Olivos y Gruta de Getsemaní.
  • La ascensión al cielo, acaecida en la cima del Monte: Edículo de la Ascensión.

Por lo demás, al pie del monte de los Olivos se encuentran otros dos importantes recuerdos jerosolimitanos vinculados muy estrechamente con la Iglesia naciente: la antiquísima tumba de la Virgen María, atestiguada por la versión siriaca del «Transitus Beatae Mariae Virginis», del siglo II d.C.; y la Iglesia de san Esteban, construida en época reciente, en recuerdo del suplicio del primer mártir de Jerusalén, que, según la tradición, fue lapidado y sepultado en este lugar junto a una roca.

Via Dolorosa

La Vía Dolorosa es una calle de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Dicha calle se ha tomado, tradicionalmente, como parte del itinerario que tomó Cristo, cargando con la Cruz, camino de su crucifixión. En la misma se encuentran marcadas nueve de las 15 estaciones del Viacrucis. Las restantes estaciones se encuentran dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro. Es un importante foco de peregrinaje.

El itinerario tradicional empieza justo dentro de la Puerta de los Leones (Puerta de San Esteban), cerca de la localización de la antigua Fortaleza Antonia, dirigiéndose hacia el Oeste a través de la ciudad antigua hacia la Iglesia del Santo Sepulcro. Este itinerario está basado en la procesión organizada por los Franciscanos en el siglo XIV.

Mientras las señalizaciones de las denominaciones del resto de las diferentes calles hierosolimitanas son traducidas al inglés, hebreo y árabe, el nombre VIA DOLOROSA es utilizado en los tres idiomas.

Una procesión bizantina el Miércoles Santo empezaba desde lo alto del Monte de los Olivos, deteniéndose en Getsemaní, entrando en la Ciudad Vieja a través de la Puerta de los Leones y proseguía aproximadamente por la actual Vía Dolorosa hasta la Iglesia del santo sepulcro.

Alrededor del siglo VIII, algunas estaciones eran hechas siguiendo un camino que atravesaba el sur de la ciudad vieja, a la casa de Caifás en el Monte Sion, hacia el Pretorio, prosiguiendo luego hacia la Iglesia del Santo Sepulcro.

La Primera Estación es cercana al Monasterio de la Flagelación, donde Cristo fue interrogado por Poncio Pilato y posteriormente condenado.

Pilato mandó entonces azotar a Jesús. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: «¡Salud, rey de los judíos!», y lo abofeteaban. Juan, Evangelio, XIX 1-3.

La capilla construida en los años 1920 donde hubo un edificio erigido por los Cruzados, es ahora llevado por los Franciscanos, posee unas magníficas vidrieras representado a Cristo siendo martirizado en la columna, Pilatos lavándose las manos y la liberación de Barrabás. Sobre el altar mayor, bajo la cúpula central, se encuentra un mosaico en el que sobre un fondo dorado aparece la Corona de Espinas.

La Segunda Estación se encuentra cerca de la antigua construcción romana conocida como el Arco del Ecce Homo, en memoria de las palabras pronunciadas por Poncio Pilato, mientras mostraba a Jesucristo al pueblo jerosolimitano. Sólo una parte de este arco triunfal, erigido por Adriano (en el año 135 a. C.) para celebrar la caída de Jerusalén, es visible actualmente. El arco izquierdo, que no ha llegado a nuestros días, formó parte de un monasterio islámico, mientras que el derecho todavía se conserva dentro de la Iglesia del Ecce Homo. Esta iglesia fue construida durante la segunda mitad del siglo pasado en un lugar que poseía restos de antiguas ruinas, como el mencionado arco romano, parte de las fortificaciones y patio de la Fortaleza Antonia e importantes vestigios del pavimento de la calzada romana, el llamado litoestrato. En algunas de las piedras existen signos de un antiguo juego de dados, lo que da soporte a la hipótesis de que se trata del lugar donde los soldados romanos se jugaron las ropas de Jesús.

La Tercera Estación Penitencial rememora la primera caída de Cristo en su camino a la crucifixión. El lugar viene señalado por una pequeña capilla que pertenece a la Iglesia Católica Armenia. Es un edificio del siglo XIX renovado completamente por soldados católicos de la armada libre polaca durante la Segunda Guerra Mundial.

IV Estación. El encuentro entre Jesús y su madre se conmemora mediante un pequeño oratorio con una exquisita luneta sobre la entrada, adornada con un bajorrelieve cincelado por el artista polaco Zieliensky. Este encuentro, sin embargo, no aparece en los textos canónicos.

V Estación. Una inscripción en el arquitrabe de una puerta indica el lugar del encuentro entre Jesús y Simón el Cirineo, que fue quien llevó la pesada cruz de Cristo hasta el monte Gólgota (Calvario), el lugar de la crucifixión. Este episodio es recogido en los tres Evangelios sinópticos.

VI Estación. Conjunto escultórico del siglo XIX en el que se aprecia a la Verónica ofreciéndole el velo.

Una iglesia perteneciente a Griegos Católicos conserva la memoria del encuentro entre Jesús y la mujer Verónica, cuya tumba también puede ser visitada en la misma. La reliquia de este encuentro, en el cual, según la tradición, Verónica limpió el rostro del Señor con un pañuelo de seda, en el que sus facciones quedaron impresas. Actualmente existen diferentes iglesias que aseguran conservar el llamado Santo Rostro.

VII. El lugar de la segunda caída de Jesús y Séptima Estación está señalado con un pilar situado entre la Vía Dolorosa y la pintoresca calle del Mercado.

VIII Estación. Fresco de Pietro Lorenzetti con las mujeres siguiendo a Jesús por la Vía Dolorosa, Asís, 1320.

En el muro exterior del monasterio griego ortodoxo hay una cruz tallada ennegrecida por el tiempo. Este es el lugar donde se supone que Jesús encontró a las piadosas mujeres, como aparece en el Evangelio según San Lucas.

IX Estación. La tercera caída de Jesús es señalada con una columna de la época romana a la entrada del monasterio copto.

Estaciones X, XI, XII, XIII, XIV y XV. Las siguientes Estaciones Penitenciales están situadas dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro. y allí ocurre la muerte de Jesucristo.

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Belem

 

Belén es una ciudad palestina en la región conocida como Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea. La ciudad tiene gran significado religioso para los cristianos al ser, de acuerdo con la Biblia, el lugar de nacimiento de Jesús de Nazaret según los evangelios de Lucas y Mateo. Es también un importante lugar de peregrinación para los judíos, que veneran la tumba de Raquel situada a la entrada de la ciudad y para los que la ciudad es lugar de nacimiento y de coronación del rey David.

Su nombre proviene, en las lenguas habladas tradicionalmente en la región, de: (Bayt Laḥm) ‘casa de la carne’ en árabe, (Bet Léḥem o Bet Láḥem), en hebreo (Casa del Pan), Bêṯ Léḥem, o Bêṯ Lāḥem (‘casa del pan’) en hebreo tiberiano, Bêth Lahamu (‘casa del dios Lahamu’) en idioma cananeo.

Belén era una ciudad cananea 3000 años a. C., época en la que los cananeos asentados en la región levantaron pueblos rodeados de murallas para protegerse. Según la tradición judaica la población pertenecía a la tribu de Judá y la ciudad es la cuna del rey David, que daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel y bajo el cual el reino adquiriría un gran esplendor. Ello llevaría a que nueve siglos después (David es del siglo X antes de Cristo) la ciudad fuera asociada a otro gran personaje argumentado como su descendiente: Jesús de Nazaret (según el Evangelio de Lucas 2, 4-15; y Evangelio de Mateo 2, 1), lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5, 1 y siguientes), pero también donde vio la luz el rey David (Primer Libro de Samuel 16,1.11-13). Precisamente el nacimiento de Jesús en este lugar se debió a que José de Nazaret, esposo de María, era descendiente de David, y como el país se hallaba bajo dominación romana, sus habitantes debían acudir a su localidad de origen para empadronarse, de cara a que la potencia ocupante elaborase el censo fiscal. El Evangelio de Lucas lo refleja así:

En aquellos días apareció un decreto del emperador Augusto ordenando que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad. También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Lc 2, 1-5

Al final del siglo IV, con la partición del imperio romano Belén pasó a depender de Bizancio y se convirtió en un importante centro religioso: se levantaron iglesias, monasterios y conventos. El emperador Constantino I el Grande mandó construir, en el lugar donde se había producido el nacimiento de Jesús, la basílica de la Natividad, que constituye el mayor atractivo religioso y turístico de la ciudad. En 529, la revuelta de los samaritanos contra el imperio bizantino asoló la ciudad y sus alrededores: la muralla de la ciudad y la basílica fueron destruidos, pero una vez la revuelta aplacada, la iglesia fue restaurada por el emperador bizantino Justiniano I y la muralla restaurada.

En 614 Palestina fue invadida por los persas, y en 637 el califa Umar ibn al-Jattab visitó Belén y estableció relaciones amistosas con las autoridades eclesiásticas cristianas. La política de tolerancia practicada por los omeyas se mantuvo hasta 1009, cuando el califa fatimí al-Hakim lanzó campañas de persecución contra los cristianos; respetó sin embargo a la rica comunidad cristiana de Belén para seguir recibiendo sus tributos.6

En 1099 fue conquistada por los cruzados que fortificaron la ciudad e instalaron una comunidad agustiniana. Suplantaron a las antiguas autoridades cristianas de la ciudad e impusieron el uso del latín. El día de Navidad de 1100, Balduino I, primer rey del Reino Latino de Jerusalén, fue coronado en Belén, y ese año fue establecido un obispado católico en la ciudad.6

En 1187, el ayubí Saladino venció a los cruzados y conquistó Belén. En un primer tiempo expulsaron a los agustinianos y las relaciones con Occidente fueron cortadas, privando a la población de buena parte de sus recursos. Pero en 1244 dos tratados firmados con monarcas europeos permitieron a los agustinianos regresar y reabrir el paso de los peregrinos a la ciudad. Al poco tiempo, en 1250, la conquista del país por los mamelucos circasianos acabó con la tradición de tolerancia y convivencia que caracterizó la historia de Belén. En 1263 las torres y las murallas fueron derrumbadas y las autoridades cristianas expulsadas. El siglo siguiente vio un restablecimiento paulatino de las influencias occidentales; se instaló una comunidad de franciscanos y los agustinianos regresaron.

En 1517 los turcos conquistaron Palestina, y en Belén empezó un periodo de conflictos entre los franciscanos y los ortodoxos griegos por la posesión de los santuarios, que habría de durar siglos. Los lugares santos del cristianismo pasaban de una comunidad a otra según el favor del que gozaban sus naciones de origen ante el califa otomano, por lo que estas disputas religiosas alcanzaron rápidamente dimensiones de política internacional. A finales del siglo XVIII el pueblo de Belén se había familiarizado con las costumbres y gustos europeos gracias al contacto permanente con los peregrinos cristianos, y su situación económica se había visto mejorada.

Belén se encuentra a una altura de unos 775 msnm, 30 metros más elevada que la vecina Jerusalén. La ciudad se encuentra a 73 km al noreste de Gaza y del mar Mediterráneo, 75 km al oeste de Amán (Jordania), 59 km al sureste de Tel Aviv (Israel) y 10 km al sur de Jerusalén. En el centro de Belén se encuentra la ciudad vieja, que consiste en ocho barrios, dispuestos en forma de mosaico, a partir de la plaza Manger.

Basílica de la Natividad

La Gruta de la Natividad es según la tradición el lugar donde Cristo nació de la Virgen María. Sobre la Gruta se edificó una basílica a cinco. Entorno a la Gruta de la Natividad hay otras grutas ligadas al recuerdo de San Jerónimo. Junto a la Basílica surge la Iglesia de Santa Catalina a la cual se accede por un pequeño claustro.

Después de los Evangelios, el testimonio más antiguo del lugar del nacimiento de Jesús (hacia la mitad del s. II) es del filósofo y mártir Justino, oriundo de Flavio Neapolis, hoy en día Nablus, en Palestina: “En el momento del nacimiento del Niño en Belén, como no tenía a dónde ir en aquel pueblo, José se paró en una gruta cercana y mientras estaban allí, María dio a luz a Cristo y lo puso en un pesebre, donde los Magos que venían de Arabia lo encontraron”. En particular la mención de la gruta como habitación de fortuna, va reconocida como un eco de la viva tradición local, atestada también en el antiquísimo apócrifo, llamado Protoevangelio de Santiago (s. II), repetida por Orígenes (s. III) y a la base de una historia sucesiva del santuario de Belén. Esta misma Gruta fue circundada de las magníficas construcciones del emperador Constantino y su madre Elena no mucho después del 325 d. C., como nos narra el histórico Eusebio de Cesarea, contemporáneo de los hechos. En el 386, San Jerónimo se estableció en las cercanías de la Basílica con la noble matrona romana Paula y otros seguidores, viviendo vida monástica, dedicándose al estudio de la Biblia y produciendo su célebre versión latina (Vulgata), que llega a ser después oficial en la Iglesia de occidente.

La Basílica del s. IV, fue sustituida en el s. VI por otra de mayores dimensiones, que es la que está todavía hoy. En época cruzada (s. XII) las paredes fueron adornadas con mosaicos, de los cuales quedan fragmentos con escenas del Nuevo Testamento (transepto con inscripciones latinas) y la representación simbólica de los concilios ecuménicos (en la nave, con inscripciones griegas). Encima de las columnas de la nave en una fila de medallones están representados los antecesores de Jesús (con inscripciones latinas). Uno de los ángeles que adoran en la pared de la izquierda, tiene a los pies una inscripción (en latín y siríaco) con el nombre del artista, el pintor Basilio. Excavaciones hechas en los años 1934-35 sacaron a la luz restos de mosaicos del suelo de la basílica de Constantino, algunos son visibles tanto en la nave central como en el transepto de la Basílica.

Los Franciscanos, que viven en Belén desde 1347, poseen junto a la Basílica de la Natividad el propio convento y una iglesia dedicada a la Santa Mártir Catalina. La iglesia existe desde el siglo XII y fue ampliada varias veces. Principalmente sirve para las necesidades de la comunidad católica de rito latino; desde ahí se baja a la gruta de S. Jerónimo.

Gruta de la Leche

La Capilla de la Gruta de la Leche también llamada simplemente Gruta de la Leche o Gruta de Nuestra Señora (en latín: Crypta lactea) es el nombre que recibe un edificio religioso católico que se encuentra en la ciudad de Belén, cerca de del Santuario de la Natividad, se encuentra una Gruta de forma irregular, excavada en roca blanca y tierna, llamada la Gruta de la Leche. La tradición cristiana afirma que es el lugar donde la Sagrada Familia encontró refugio durante la matanza de los inocentes, antes de que pudieran huir a Egipto. Se dice que allí reposo un día la Virgen, y la leyenda añade que amamantando al Niño Jesús cayó una gota de leche en la piedra de la gruta, y ésta, de improviso, se hizo blanca.

En en lugar se construyó una iglesia bizantina alrededor del siglo V, de la que solo quedan parte del mosaico en el piso de la actual iglesia católica. La estructura actual fue levantada en 1872.

El espacio en realidad tiene tres grutas o cuevas diferentes.

El oratorio o iglesita es muy frecuentado por las mujeres indígenas, cristianas o musulmanas, que recurren a la intercesión de la Virgen para obtener abundancia de leche para alimentar a sus criaturas. En el recinto, al O. de la capilla hay restos del pavimento de mosaico con diseños geométricos de la iglesia bizantina y una tumba cruzada, cavada en la roca. En el año 2007 se ha completado la restauración de la Cueva, que ha limpiado las paredes y volvió a la luz original.

La nueva iglesia, construida en la cima de una antigua cueva. La Gruta de la Leche está flanqueada por monasterio encomendado a la hermana de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento.

Un pasillo interior de la cueva se conecta con la Capilla del Santísimo Sacramento y de la Iglesia de arriba: la Adoración Eucarística continúa durante todo el día y es posible a todos los peregrinos parar allí en oración silenciosa.

Desde la antigüedad, el lugar ha sido un centro de peregrinación cristiana, propiedad de la Custodia de Tierra Santa, un santuario mariano, y iglesia monasterio de la orden de los franciscanos.

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+ Lago Galilea

Lago Galilea

 

El mar de Galilea, también llamado mar o lago de Tiberíades y lago de Genesaret  es un lago de agua dulce, Con  21 km de longitud norte-sur y 13 km de longitud este-oeste, con una profundidad máxima de 48 m y una altura de 212 m bajo el nivel del mar lo que convierte en el lago de agua dulce más bajo del mundo. Su punto de mayor profundidad se halla a 260 m bajo el nivel del mar, en tanto que su perímetro consta de 53 km y su superficie tiene un tamaño de 166 km².

Desempeñó un importante papel en los primeros años de la Cristiandad, y ahora ha pasado a convertirse en lugar de peregrinación.  Jesús vivió, predicó y realizó milagros en este lago y en sus alrededores. Fue aquí donde caminó sobre las aguas y se produjo el milagro de los panes y los peces, en la cercana Kfar Nakhum (Cafarnaún). Alrededor del lago podemos encontrar numerosos lugares santos cristianos, como el Monte de las Bienaventuranzas, la Iglesia de los Panes y de los Peces, Cafarnaún, Kursi y la barca de madera descubierta en el lago y que ahora se exhibe en el kibbutz Ginosar. Otros enclaves históricos próximos son Migdal, Tel Hadar, Ubeidiya (principal yacimiento arqueológico de Israel), Beit Tsida, Kibbutz Dganya Alef, Moshavat Kinneret y la ciudad de Tiberías.

 

Tiberias

Tiberíades es una ciudad en la orilla occidental del mar de Galilea, reconocida como ciudad santa judía junto con Jerusalén, Hebrón y Safed.

Tiberíades fue construida aproximadamente en el año 20 por Herodes Antipas, quien fue célebre debido a los extractos del Nuevo Testamento que relatan su participación en los acontecimientos que desembocarían en las muertes de Juan Bautista y Jesús de Nazaret. Fue nombrado así en honor del Emperador Tiberio. Fue ciudad de encuentro de muchos griegos y personas no pertenecientes al pueblo judío (gentiles). El célebre filósofo medieval judío Maimónides fue enterrado aquí.

Magdala

Magdala tiene una enorme riqueza cultural e histórica tanto para los judíos como para los cristianos. La arqueología encontrada habla de los eventos que ocurrieron en este sitio. Magdala se encuentra ubicada entre la orilla occidental del Mar de Galilea y la base del Monte Arbel. Es un lugar de encuentro 
entre la historia judía y cristiana.

El sitio ha sido identificado con la antigua ciudad de Migdal Nunia (Hebreo/Arameo) lo cual significa: Torre de pescado. En griego se conocía también con el nombre de Taricheae que hace alusión a la industria de la salazón del pescado. Magdala fue el pueblo más grande en la orilla occidental del Mar de Galilea hasta la fundación de Tiberíades en el año 19 d.C. Las excavaciones arqueológicas han dejado al descubierto una gran parte del área norte de Magdala perteneciente principalmente al siglo primero.

Magdala es conocida tradicionalmente en 
las fuentes cristianas como la patria de María Magdalena. Su nombre se menciona al menos 12 veces en los Evangelios como una de las mujeres que acompañaban a Jesús y sus discípulos y contribuían con sus propios recursos a su ministerio. Ella fue una de las mujeres que presenció la crucifixión y posterior sepultura de Cristo. Fue también la primera en ver a Cristo resucitado, y recibir del Señor la encomienda de llevar la buena nueva de su resurrección a los discípulos reunidos en el Cenáculo. Casi ciertamente Jesús predicó en Magdala durante su ministerio público.

Una generación después, Magdala también fue el lugar de residencia del líder Judío, Yosef ben Matityahu conocido posteriormente en la historia romana como Flavio Josefo, quien ocupó el cargo de gobernador de Galilea durante el tiempo de la Gran Revuelta Judía (66-73 d.C.). Durante su mandato erigió una barricada de defensa alrededor de la ciudad.

Según sus narraciones durante la Gran Revuelta Judía, Magdala se habría convertido en un 
lugar de concentración de rebeldes judíos que luchaban contra Roma, aunque no todos eran originarios de la ciudad sino provenientes de otros lugares de la región.

En el año 67 d.C. el ejército romano dirigido por Vespasiano sitió la ciudad. Ésta fue conquistada y muchos de los rebeldes huyeron en embarcaciones a través del lago de Galilea, otros muchos perecieron en enfrentamientos marítimos con el ejército romano. El resto de los habitantes que permanecieron en Magdala fueron ejecutados o convertidos en esclavos. Aunque se formaron pequeños asentamientos de gente en la zona, la parte norte de Magdala nunca más fue reconstruida.

Siendo un lugar de encuentro entre la historia judía y cristiana Magdala tiene un pasado único y un futuro prometedor.

Tabgha

Tabgha (Siete Fuentes), es el nombre del lugar donde según la tradición tuvo lugar la multiplicación de los panes y los peces según el Evangelio de Mateo (Mat. 14: 13-21).

Es una iglesia benedictina y en ella se encuentra la piedra donde se dice que Jesús multiplicó los peces y los panes porque, al salir de Cafarnaum, mucha gente lo siguió hasta llegar a Tabgha y llegada la hora de comer no había alimentos suficientes para dar de comer a la multitud. La iglesia se decora con mosaicos con representaciones de flora y fauna. La piedra de la multiplicación es grande e irregular y era adorada en una capilla destruida tras la ocupación musulmana y recuperada en 1930, cuando se hicieron unas excavaciones que permitieron reconstruir el lugar. Allí apareció un mosaico con una canasta y unos peces y panes. Junto al altar hay una columna que era usada para medir el nivel del Nilo y también los mosaicos fueron fabricados en Alejandría, por lo que se presume que todo fuese traído de Egipto. Lo antiguo es más oscuro y lo moderno más claro y sin figuras.

Cafarnaum

Cafarnaúm, Cafarnaún o Capernaúm era un antiguo poblado pesquero ubicado a orillas del mar de Galilea, Es conocida por los cristianos como “la ciudad de Jesús”; nombrada en el Nuevo Testamento. Fue uno de los lugares elegidos por Jesús de Nazareth para transmitir su mensaje y realizar algunos de sus milagros. Se encuentra a 2,5 km de Tabgha y a 15 km de la ciudad de Tiberías, en el margen noroeste del lago.

El pueblo es mencionado en cuatro evangelios (Mateo 4:13, 8:5, 11:23, 17:24, Marcos 1:21, 2:1, 9:33, Lucas 4:23, 31,7:1, 10:15, Juan 2:12, 4:46, 6:17, 24,59), donde se menciona que estaba cerca de los lugares de donde provenían los apóstoles Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan, así como Mateo.

En 1838, se descubrieron las ruinas de este lugar, posteriormente en 1866, se identificaron los restos de una gran sinagoga. En 1894 se adquirieron los terrenos en nombre de la Custodia de Tierra Santa. Los franciscanos levantaron una cerca para proteger las ruinas de frecuentes saqueos; plantaron palmeras y eucaliptos traídos de Australia para crear un pequeño oasis para recibir a los peregrinos a esta zona ubicada a 210 metros bajo el nivel del mar. Además construyeron un puerto pequeño para facilitar la entrada por el lago.

Las excavaciones más importantes se iniciaron en 1905, los resultados fueron el descubrimiento de dos edificios públicos y una iglesia bizantina de planta octogonal, y la excavación de la sinagoga. En 1968, las excavaciones fueron reanudadas por los franciscanos el mayor descubrimiento fue la casa de San Pedro, más algunos barrios del poblado de la época evangélica. Estas excavaciones continuaron hasta 1986.

No hay ningún rastro de ocupación en el periodo israelita (1200- 587a.C.). El pueblo no es mencionado en el Antiguo Testamento.

El plano del poblado era bastante regular. A ambos lados de una amplia calle con orientación norte-sur, surgían pequeños barrios o islas, limitadas por pequeñas calles transversales y callejuelas sin salida. Los muros eran construidos con toscos bloques de basalto y reforzados con piedra y barro. No se observan grandes diferencias de nivel económico. Las casas privadas hasta ahora excavadas eran humildes celdas que recibían luz a través de una serie de aberturas o ventanas bajas. Eran habitaciones con techos ligeros, agrupadas alrededor de un patio grande. Este patio abierto comunitario era el punto más amplio e importante, debido las condiciones climáticas de la zona, donde en verano la temperatura alcanza 35° C. Las piedras para moler y los hornos hecho de tierra refractaria, estaban siempre en el patio. En torno al patio abierto había escaleras de piedra para ir a las terrazas.

El descubrimiento de este tipo de escalera esclarece el relato evangélico del paralítico descolgado a través del techo (Marcos 2:1-12). Por el tipo de construcción no era difícil subir al techo por la escalera del patio y quitar una parte para hacer descender al individuo “Jesús sana a un paralítico”.

Los recursos económicos provenían de la pesca, la agricultura, la industria fabricante de utensilios de piedra, arcilla y vidrio y el comercio. Se encontraron objetos en su mayoría de piedra y arcilla: molinos de basalto para molienda de granos o para prensar la aceituna; ollas, platos, ánforas y lámparas; también anzuelos de pescar, punzones y husos para tejer. El molino era un verdadero capital que era heredado de padres a hijos durante muchos siglos.

En el año 1986, durante una inusual bajante del lago, fue descubierto un antiguo bote pesquero que data del siglo I a. C. Tenía una longitud de 8 metros y se encontraba preservado en el lodo. Después de un arduo trabajo, que debió realizarse antes de la subida de las aguas, el bote fue retirado del lugar hasta su actual emplazamiento en las cercanías del kibbutz Ginosar.

Bajo la gran sinagoga blanca, en 1981 se descubrieron los restos de una sinagoga del siglo I, construida con piedra basáltica negra. Muy verosímilmente se trata de la sinagoga de la que nos hablan los evangelios, según los cuales durante el siglo I Cafarnaúm fue el escenario de muchos acontecimientos de la vida de Jesucristo. Fue el hogar de sus primeros discípulos: Andrés, Mateo y Pedro. Los escritos judíos de la época identifican a Cafarnaúm como una de las localidades donde vivían minim (herejes o sectarios), en este caso los judeocristianos. No se han encontrado evidencias que permitan pensar que Cafarnaúm se haya visto envuelta en las sangrientas sublevaciones judías contra los romanos en los años 70 y 135 y los documentos muestran que la población judía fue mayoritaria allí hasta el siglo IV.

Ruinas de la casa de Pedro

Los arqueólogos encontraron en 1968, en una zona llamada “isla sagrada”, la que ha sido considerada “la casa de Pedro”, construida a finales del período helenístico. De forma casi cuadrada, con lados de cerca de 7,50 m, comunicaba con un patio al sur y otro al norte. En el lado oriental, en un espacio libre había un horno de tierra refractaria. Aún se conserva en buen estado el umbral a través del cual se entraba al patio norte. La casa denota una historia muy compleja.

A partir de la segunda mitad del siglo I comienza a distinguirse de todas las demás casas que han sido excavadas. Los muros fueron revocados con esmero; el suelo fue cubierto con capas de yeso y fue adaptada como iglesia doméstica (domus-ecclesia), donde se reunían los judeo-cristianos de la ciudad. De esta época hay allí muy pocos restos de cerámica doméstica y en cambio se encontraron gran cantidad de lámparas.

A finales del siglo IV esta casa-iglesia fue adaptada para recibir peregrinos y fue cercada por un muro de impresionante altura que abarcaba un perímetro de 112,25 m. Construido con argamasa, alcanza una altura de 2,30 m en el lado norte. Su finalidad era doble: encuadrar la casa de San Pedro como punto focal de la isla sagrada y acentuar la sacralidad de la misma. Tenía dos puertas: una en la esquina suroeste y la otra en la esquina noroeste. La casa de Pedro fue profundamente retocada y ampliada. La estancia venerada, originariamente cuadrada, fue dividida en dos espacios rectangulares unidas por un arco central. Hubo además un cierto mejoramiento en el estilo de vida general: las otras casas se construyeron con buena argamasa y se usaba cerámica fina importada. La peregrina Egeria que visitó Tierra Santa al final del s. IV escribió: “En Cafarnaúm está la casa del Príncipe de los Apóstoles (Pedro) que fue trasformada en iglesia, aunque las paredes quedaron las mismas”.

En la segunda mitad del siglo V los bizantinos desmantelaron toda la isla sagrada para construir encima la iglesia octogonal, la cual permaneció en uso hasta el siglo VII. La iglesia se compone de un octógono central con ocho pilares, de un octógono externo con umbrales todavía in situ, y de una galería o pórtico que introducía tanto al interior de la iglesia como a las dependencias situadas al este, que se comunicaban a través de un pasillo. Posteriormente este pasillo fue bloqueado y en el centro del lado oriental fue construido un ábside con una piscina bautismal, de la que se encontraron dos escalones a cada lado, y la salida del agua que se usaba en el rito.

El suelo de la iglesia era de mosaico. En el pórtico era un motivo puramente geométrico con cuatro filas de círculos contiguos y crucecitas. En la zona del octógono externo, los mosaicos encontrados representaban la flora y fauna, con un estilo semejante a lo encontrado en la basílica de la Multiplicación de los Panes en Tabgha. En el octógono central, el mosaico estaba compuesto de una franja con flores caliciformes, de un campo de escamas de pez con florecillas y de un gran círculo con un pavo real en el centro.

Es importante destacar la relación estrecha entre la iglesia octogonal y la casa de San Pedro: los bizantinos, al construir la nueva iglesia, situaron el octógono central justamente sobre los muros de la casa, con el objeto de perpetuar la ubicación exacta de la misma. A partir de ese momento, ya no se podía ver la humildad de la casa por estar cubierta por los mosaicos de la nueva estructura.

Aparentemente durante los periodos romano y bizantino la ciudad no fue destruida debido a guerras o a causas naturales. Incluso, la transición al periodo árabe en el siglo VII d.C. no estuvo marcada por una destrucción súbita global y aunque varias casas fueron abandonadas, otras continuaron en uso en este periodo.

La ciudad fue severamente dañada por el terremoto de 746, y fue reconstruida a poca distancia al noreste, en el lugar de la actual Iglesia Ortodoxa Griega de los Siete Apóstoles, construida en 1931.

Bajo los gobernantes Omeyas de Damasco el sitio fue totalmente reocupado y tanto la sinagoga como la iglesia octogonal fueron abandonadas. Durante la dinastía Abassid de Bagdad la prosperidad de Cafarnaúm declinó enormemente. Algunas nuevas edificaciones se levantaron durante el siglo XII, pero la aldea en ese tiempo ya era un montón de ruinas.

Ruinas de la sinagoga.

Las ruinas de este edificio, que datan del siglo III o IV, destacan notablemente entre las humildes viviendas del poblado. Fue construida casi exclusivamente con bloques blancos de piedra calcárea traídos de canteras lejanas.

Los muros de esta sinagoga están construidos encima de hiladas pertenecientes a la sinagoga anterior de piedra basáltica negra propia de la región. Debajo del piso de la sinagoga moderna se encuentra aún el piso de la sinagoga anterior.

El plano del piso de la sinagoga blanca es similar al de la sinagoga del siglo IV en Korazim (4 km al norte) y al de la sinagoga del siglo III en Baram (en el norte de la Galilea), pero la ornamentación arquitectónica del edificio en Cafarnaúm es mucho más elaborada, con capiteles corintios e intrincados relieves tallados en piedra.

El edificio se compone de cuatro partes: sala de oración, patio oriental, balaustrada meridional y un cuartito (al noroeste de la construcción). La sala de oración mide 24,40 m por 18,65 m con la fachada hacia el sur, mirando a Jerusalén. Las paredes internas estaban recubiertas de revoque pintado y de estucos de excelente realización, encontrados durante las excavaciones. De la sinagoga antigua se han conservado dos inscripciones, una en griego y la otra en arameo, que recuerdan a los bienhechores que facilitaron la construcción del edificio.

La sinagoga, tal como era en 381, fue descrita por la peregrina española Egeria, que escribió que el acceso a la estructura constaba de varios escalones y que el edificio estaba construido con piedra labrada.

La sinagoga y la iglesia de Cafarnaúm resultaron destruidas a principios del siglo VII (poco antes de la conquista árabe del año 636). Debido a las continuas tensiones entre las comunidades cristiana y judía, se ha sugerido que la iglesia pudo haber sido destruida durante la invasión persa en 614 y que la sinagoga fue destruida 15 años después como acto de venganza durante el breve restablecimiento del gobierno bizantino.

Betsaida

Betsaida, Bethsaida o Betseda (del hebreo/arameo: casa de pesca) es el nombre de dos lugares en Israel mencionados por el Nuevo Testamento. Herodes Filipo, la reedificó y le dio el nombre de Julias, en honor de Julia, la hija de Augusto. Plinio y Jerónimo nos dicen que se encontraba al este del Jordán, y hay dos sitios posibles: al-Tell o Masadiya. (Ambos lugares se encuentran muy cerca uno de otro, pero el segundo está más cerca de la ribera.) Sin embargo, en Marcos 6:45 los discípulos fueron enviados del lado este del Jordán a Betsaida, hacia Cafarnaúm (cf. Juan 6:17); por ello se ha postulado la existencia de una segunda Betsaida al oeste del Jordán, localizada tal vez en Ayn al-Tabigha. Se afirma que esta también es Betsaida “de Galilea” Juan 12:21, ya que la división política de Galilea puede no haber llegado hasta el este del Jordán. Pero esto es poco probable; “Galilea” no se menciona necesariamente en el sentido técnico. Es posible que un suburbio de Julias en la margen occidental convenga más a Marcos 6:45; Cafarnaúm no estaba lejos de allí.

Además se encuentra en Marcos 8:22, cuando Jesús entra a este pueblo y sana a un ciego que le fue llevado a Jesús para ser sanado. Algunos han sostenido que este era ciego de nacimiento, pero esto es poco probable porque el mismo dice a Jesús: “Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.” Marcos 8:22-26. Es lógico suponer que si él sabía cómo son los árboles, era porque no había nacido ciego sino que perdió la vista más adelante. El Nuevo Testamento señala que cinco de los discípulos de Jesús eran de Betsaida: Simón Pedro, su hermano Andrés, Felipe, Jacobo hijo de Zebedeo, conocido como Santiago el Mayor y su hermano Juan. En muchas ocasiones la Biblia señala que Jesús les habló a ellos (ver entre otros a Juan 6:1-15), y estos manifestaron incredulidad previo al milagro que Cristo habría de hacer; de ahí que algunos teólogos sostienen que Betsaida es sinónimo de incredulidad. Igualmente, en Mateo 11:21, Jesús pronuncia uno de sus ayes: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo a que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza.”

Kursi

Se cree que Kursi, situada en la tierra de los gadarenos, en la costa oriental del Mar de Galilea, es donde Jesús expulsó a los demonios mediante una piara de cerdos que se arrojaron al vacío desde un precipicio sobre el lago (Mateo, 8:28-34; Marcos, 5:1-17; Lucas, 8:26-37). Su redescubrimiento y restauración constituyen un interesante capítulo de las peregrinaciones cristianas a Tierra Santa.

Al igual que otros lugares, como Betsaida o Corozín, este enclave también cayó en el olvido hace muchos siglos, cuando viajar era mucho más difícil que en la actualidad.

Los diversos nombres que el Evangelio asigna a este paraje no hicieron sino aumentar la confusión sobre su emplazamiento. Sin embargo, durante la construcción de una carretera hace unos 30 años salió a la luz un mosaico y, como más tarde averiguaron unos arqueólogos israelíes, surgió una hermosa iglesia del suelo. También descubrieron que los cristianos bizantinos habían construido una gran torre en torno a un “precipicio” adyacente.

Recordando un antiguo nombre judío de este lugar que era similar al que aparecía en el Evangelio, los expertos llegaron a la conclusión de que aquí debía de ser donde se produjo el milagro de la piara de cerdos.

Hippos

Hipoos ( del griego clásico : “caballo”) es un sitio arqueológico que se encuentra en una colina con vistas al mar de Galilea . Era el sitio de una ciudad grecorromana, que luego se redujo bajo el dominio musulmán y fue abandonada después de un terremoto en 749. Además de la ciudad fortificada en sí, Hipoos controlada de dos puertos instalaciones en el lago y una zona de los alrededores. Hipoos fue parte de la Decápolis , o diez ciudades, una región en la romana Jordania, Siria e Israel que fueron culturalmente ligado más estrechamente a Grecia y Roma que a la ethnoi semita alrededor.

Las excavaciones en Hipoos han revelado rastros de morada ya desde el período Neolítico. El sitio fue habitado otra vez en el siglo III aC por los Ptolomeos , aunque si se trataba de un asentamiento urbano o de un puesto militar aún se desconoce. Durante este tiempo, Celesiria sirvió de campo de batalla entre dos dinastías que descienden de jefes de Alejandro Magno , los Ptolomeos y los seléucidas. Es probable que los Hipoos, en un sitio muy defendible lo largo de las líneas fronterizas del siglo 3 aC, fue fundada como una fortaleza fronteriza de los Ptolomeos. La ciudad de Hipoos en sí fue establecida por colonos seléucidas, más probables en la mitad del siglo II antes de Cristo. Su nombre completo, Antiochia Hipoos.

A medida que los seléucidas tomaron posesión de todos Celesiria, Hipoos se convirtió en una polis de pleno derecho , una ciudad-estado con el control sobre el campo circundante. Antiochia Hipoos se mejoró con todos los ingredientes de una polis griega: un templo, una zona del mercado central, y otras estructuras públicas. La disponibilidad de agua limita el tamaño de Hipoos helenísticos. Los ciudadanos se basó en la lluvia recogida de cisternas para toda su agua; Esto mantuvo a la ciudad desde el apoyo a una población muy grande.

La revuelta de los macabeos dio lugar a un independiente judía reino bajo la dinastía Hasmonean en el 142 antes de Cristo. Cª.  En el 63 aC, el general romano Pompeyo conquistó Celesiria , incluyendo Judea , y terminó la independencia Hasmonean. Pompeyo concedió la autonomía a aproximadamente diez ciudades griegas de la frontera oriental de Celesiria; este grupo, de los cuales uno era Hipoos, llegó a ser llamada la Decápolis y fue incorporado a la provincia romana de Siria . Bajo el dominio romano, Hipoos se le concedió un cierto grado de autonomía. La ciudad acuñó sus propias monedas, estampadas con la imagen de un caballo en honor del nombre de la ciudad.

Hipoos fue dada a Herodes el Grande en el año 37 aC, por los romanos , después de los la revuelta judía , crearon la provincia de Palaestina en 135, de los cuales Hipoos era una parte. Este fue el comienzo del periodo de mayor prosperidad y el crecimiento. Fue reconstruido a lo largo de un patrón de rejilla, en torno a un largo decumanus maximus en marcha de este a oeste a través de la ciudad. Las calles estaban llenas de cientos de columnas de rojo granito importadas de Egipto . El gran gasto requerido para transportar estas columnas a Palestina y de la colina es una prueba de la riqueza de la ciudad. Otras mejoras incluyen una Kalybe (un santuario para el emperador ), un teatro , un Odeon , una basílica , y los nuevos muros de la ciudad. La mejora más importante, sin embargo, fue el acueducto , lo que llevó agua en Hipoos de muelles en el Golan Heights , a 50 km. El agua, se recogió en una gran cisterna abovedada y permitió una gran población de vivir en la ciudad.

La reestructuración imperial bajo el emperador Diocleciano coloca Hipoos en la provincia de Palestina Secunda , que abarca Galilea y el Golán . Cuando el cristianismo llegó a ser tolerada oficialmente en el Imperio Romano , Palestina se convirtió en el blanco de los subsidios imperiales para iglesias y monasterios, y cristianos peregrinos trajo ingresos adicionales. La industria se expandió y llegó a estar disponible para la gente común más artículos de lujo.

El cristianismo llegó lentamente a los Hipoos. No hay evidencia de cualquier presencia cristiana antes del siglo cuarto. Una tumba pagana era bizantina de un hombre llamado Hermes ha encontrado a las afueras de los muros de la ciudad, lo que demuestra la presencia de relativamente tarde paganismo aquí. Poco a poco, sin embargo, la ciudad fue cristianizada, convirtiéndose en el asiento de un obispo por lo menos 359. Un obispo Pedro de Hipoos aparece en los registros de sobrevivir consejos de la iglesia en 359 y 362.

Los ejércitos musulmanes invadieron Palestina en el siglo 7, completando su conquista por los nuevos gobernantes árabes 641. Hipoos permitió a los ciudadanos a que sigan practicando el cristianismo, una política y luego continuó por el califato omeya . Sin embargo, la población y la economía continuó disminuyendo. El terremoto de 749 destruyó Hipoos y que fue abandonado definitivamente.

El ingeniero alemán de ferrocarriles y agrimensor Gottlieb Schumacher realiza las primeras excavaciones en el año 1885, a pesar de que identificó incorrectamente las ruinas como las de la ciudad de Gamala . Posteriormente se realizaron por arqueólogos israelíes de 1951 a 1955. Se desenterraron algunos edificios domésticos, la puerta de la ciudad principal en el este y una gran iglesia bizantina que probablemente había la sede del obispo Hipoos. En 1964 Mt. Sussita fue declarado Parque Nacional en 2004 y el área circundante, incluyendo el sitio en sí, fueron declaradas Reserva Nacional. Después de un estudio arqueológico realizado en 1999, se decidió embarcarse en un proyecto científico a gran escala de las excavaciones. El sitio ha sido excavado anualmente desde, con la temporada 14 de excavaciones programadas para llevarse a cabo en el verano de 2013.

El objetivo es descubrir toda la ciudad antigua, la red de calles, los principales edificios públicos seculares y religiosos, así como los cuartos internos. También inspeccionar y excavar las dos necrópolis situadas en el sur y el sureste de la ciudad. La relación entre la ciudad y el campo circundante también será examinada, sobre todo la zona que se extiende entre la ciudad y el lago. Además, se planea llevar a cabo un estudio detallado de la orilla del lago para establecer la ubicación exacta del puerto de Hipoos.

En 2015 una máscara de bronce grande, casi sin igual para sus dimensiones y fechado entre el 1 ° siglo aC y el siglo 2 EC, que representa el dios griego Pan fue recuperado por arqueólogos del sitio.

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+ Nazareth

Nazareth

 

Nazaret ciudad situada en el Distrito Norte de Israel, en las estribaciones meridionales de los montes de la Baja Galilea, a 10 km al norte del monte Tabor y a 23 km al oeste del mar de Galilea. Actualmente es la ciudad con mayor población árabe de Israel, un tercio de los cuales son de creencia cristiana y el resto musulmanes. Esta ciudad es muy importante para los cristianos debido a que, según narran los evangelios, los años de la vida privada de Jesús transcurrieron allí.

El nombre griego de Nazaret aparece por primera vez en los evangelios en el texto de Mateo que dice así se cumplió lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno (Mateo 2:22-23).

El origen de Nazaret mantiene cierta controversia, porque no es mencionada por historiadores o geógrafos del primer siglo de la era común. Nazaret no se menciona en el Antiguo Testamento, ni en las epístolas de Pablo de Tarso, ni en el Talmud —donde se citan otras 63 ciudades de Galilea—, ni en la obra de Flavio Josefo.

Cronológicamente hablando, es en los evangelios donde aparece citada por primera vez hasta en una docena de ocasiones. Aunque Lucas 1:26 la llama «ciudad» y la describió suficientemente grande e importante como para tener una sinagoga Lucas 4:16, en realidad sería una aldea pobre que debió toda su importancia posterior al hecho cristiano. El nombre de nazarenos dado a los cristianos del siglo I era sin dudas irónico y despectivo, y en tal sentido el nombre de Jesús se acompañó con el título «de Nazaret», un lugar oscuro que en nada lo favorecía.

Las primeras referencias a «Nazaret» que se conocen, además de los evangelios (siglo I d. C.), provienen de tres teólogos e historiadores cristianos: Sexto Julio Africano fechado alrededor del año 221 d. C.22 Orígenes (c. 185-254 d. C.) denominando la ciudad como «Nazar» y «Nazaret». Finalmente, Eusebio hace referencia del asentamiento de Nazara. (c. 275-339 d. C.) Existe también evidencia epigráfica en la sinagoga de Cesárea Marítima sobre Nazaret datada en IV d. C. sobre eventos, posiblemente, del siglo II d.C.25

Ocupada por los persas en el 614 y por los árabes en el 634, Nazaret continuó siendo lugar de peregrinación. En el siglo XII, tras la ocupación por los Cruzados, Nazaret cambió de manos varias veces. En 1099 el príncipe normando Tancredo, lugarteniente de Godofredo de Bouillón, hizo edificar una suntuosa catedral y elevó a Nazaret a sede episcopal. Finalmente, el poblado fue arrasado por el sultán Baibars en 1263 y la región quedó desolada durante los siguientes 400 años.

La fuente de María

Al final del siglo XVII sobre los restos de otras tres iglesias, fue construida la iglesia ortodoxa griega de la Anunciación, que tiene una cripta con un pozo de agua, origen de la Fuente de María, situada en la calle principal de Nazaret y conectada a un acueducto. De acuerdo algunas tradiciones, fue en dicha fuente donde el arcángel Gabriel se apareció por primera vez ante María.

En 1620 los franciscanos consiguieron del emir druso Fakhred-Din permiso para establecerse, en los restos del antiguo santuario donde se supone vivió María por los días de la Anunciación, y lograron autorización en 1730 para edificar una iglesia católica. La estructura fue ampliada en 1877 y completamente demolida en 1955, para permitir la construcción de la actual basílica, planeada por el arquitecto Giovanni Muzio, que fue consagrada en 1964 por el papa Pablo VI. Durante la demolición de la antigua estructura, en 1955, se realizaron los actuales estudios arqueológicos por arqueólogos católicos.

Durante la demolición de la iglesia católica de Nazaret en 1955 con el fin de ampliarla, se realizaron estudios arqueológicos en la ciudad. Entre 1955 y 1960 el sacerdote franciscano Bellarmino Bagatti publicó el descubrimiento de numerosas cuevas y oquedades, la mayoría tumbas de la Edad de Bronce adaptadas como cisternas para agua, como depósitos de grano o de aceite.

En el periodo de 1996-1997, Stephen Pfann inició una investigación de terrazas agrícolas. Sin embargo fue tan poca la evidencia encontrada por este investigador que lo llevó a concluir que “Nazaret era diminuta, con dos o tres clanes viviendo en 35 casas sobre un área de 2,5 hectáreas”.

La referencia epigráfica más antigua que se tiene sobre Nazaret corresponde a un fragmento de mármol encontrado en 1962 en la sinagoga de Cesárea Marítima, datado entre el siglo II y el IV, cuya transcripción dice: La décimo octava división sacerdotal (llamada) Hapizzes, localizado en Nazaret. Posiblemente hace referencia a una de las familias de sacerdotes del templo (divididas en 24 “divisiones”) que migraron luego de la Rebelión de Bar Kojba en el periodo de Adriano en el año 135.

Según Brown y Meier, las investigaciones arqueológicas indican que el pueblo fue continuamente ocupado desde el siglo VII a. C.

Casa de María

La casa de María era modesta, como la de sus vecinos. Tenía dos habitaciones. La interior, era una cueva que servía como granero y despensa. Tres paredes de adobe o mampostería adosadas a la roca delante de esa habitación interior sostenían un entramado de ramas, maderas y hojas que servía de techo, y formaban la habitación exterior de la casa. La luz entraba por la puerta. Allí tenían algunos útiles de trabajo y pocos muebles. Gran parte de la vida de familia se hacía fuera, a la puerta de la casa, tal vez a la sombra de una parra que ayudaría a templar el calor del verano.

Casi todos sus vecinos tenían una casa similar. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz parte del antiguo Nazaret. En las casas se aprovechaban las numerosas cuevas que presenta el terreno para acondicionar en ellas sin realizar muchas modificaciones alguna bodega, silo o cisterna. El suelo se aplanaba un poco delante de la cueva, y ese recinto se cerraba con unas paredes elementales. Posiblemente las familias utilizarían el suelo de esa habitación para dormir.

Casa de José

Justo al lado de la Basílica de la Anunciación se encuentra la Iglesia de San José, levantada sobre ruinas de edificios agrícolas donde, según la tradición, tenía José su taller de carpintería.

Construida en 1914, esta iglesia se erige sobre los restos de un lugar de culto más antiguo, probablemente del siglo VI. Bajo el santuario encontrará cuevas que muy probablemente se utilizaron en tiempos de Jesús para almacenar grano, vino y aceite. Este lugar posee un baptisterio con siete peldaños adornado con mosaicos que representan un dibujo escalonado, lo que quizás sea un símbolo de la ascensión espiritual de quienes surgen de las aguas. Los visitantes cristianos se conmueven al darse cuenta de que los primeros cristianos podrían haberse bautizado aquí mismo, incluso antes de que hubiera iglesias en Nazaret.

Entre los testimonios más antiguos se indica la del peregrino Arculfo (siglo VII), que habla de la existencia de un Santuario llamado de la Nutrición. Aquí Jesús es criado y educado por sus padres. La otra tradición une el lugar a la “tienda de José”, memoria que los franciscanos recuperaron a su llegada a Nazaret en el siglo XVII.

Hoy, en los restos de la iglesia cruzada, surge una estructura neo-románica, ideada por el arquitecto alemán fray Wendelin Hinterkeuser, y realizada entre 1911 y 1914. Hasta ese momento, en el lugar, surgía una pequeña capilla construida por los franciscanos en 1754.

En las excavaciones arqueológicas de fines del siglo XIX se halló una tina con pavimento de mosaico, considerado un antiguo baptisterio, y una serie de grutas y silos visibles en la cripta de la iglesia.

Wadi Hamam

Khirbet Wadi Hamam, un pueblo-época romana, se encuentra en el este de la Baja Galilea al cañón de Wadi Arbel (Hamam), dos kilómetros al oeste del Mar de Galilea. El sitio está situado en un bello lugar, por debajo de los enormes acantilados del monte Nitai y frente al acantilado del Monte Arbel. Uno de los mayores pueblos de la zona durante el período romano, sus restos antiguos cubren unos 50 dunams. Un gran manantial debajo del sitio y la proximidad a la antigua ruta que conducía desde el Mar de Galilea hasta el centro de Galilea y de la costa mediterránea puede explicar el desarrollo de una gran solución de esta naturaleza aquí. Un proyecto arqueológico en Khirbet Wadi Hamam comenzó en 2007. Uno de los principales objetivos de la investigación del proyecto es arrojar nueva luz sobre la cuestión debatida altamente de citas “de Galileo” sinagogas de tipo. Mientras que el arte y la arquitectura de este grupo de sinagogas pertenece a la época romana, algunos estudiosos últimamente han afirmado que estos edificios eran, de hecho, construido durante el ejercicio por los bizantinos sobre todo en los siglos 5 y 6. Este tema es de gran importancia para comprender el mundo religioso, cultural, económico, político e incluso de los judíos de Galilea en la antigüedad.

En un intento de obtener una imagen de la vida rural en Galilea romana, las excavaciones también se están llevando a cabo en las zonas residenciales e industriales de la antigua villa. Otros objetivos de la investigación son ampliar nuestra comprensión de los procesos de declive que efectúa asentamientos de Galilea durante el período bizantino temprano y para aclarar la finalidad de una fortificación masiva situada por encima del lugar y su relación con el pueblo.

Descubierta por primera vez en 2007, la sinagoga ha demostrado ser una de las sinagogas mayores y mejor conservadas de la época romana que se ha encontrado en la región de Galilea. Sus llamativas paredes de piedra caliza y basalto todavía se colocan a una altura de más de 8 pies, mientras que el interior del edificio, los excavadores encontraron un suelo de mosaico de colores sin precedentes en la arqueología de Israel. El mosaico representa una serie de artesanos ocupados en el trabajo en un enorme, pero aún sin identificar la estructura de la tradición bíblica, tal vez el Arca de Noé o Templo de Salomón. A las afueras del complejo sinagoga, los arqueólogos también han identificado una prensa de aceite de tamaño industrial, con aplastamiento cuenca y los restos de una prensa de tornillo.

Otros hallazgos interesantes fueron una capa masiva destrucción de una estructura residencial que sepultó toda la familia (incluyendo armas y un tesoro de monedas de la época de Adriano); casas con pasajes a cámaras subterráneas; lámparas de aceite; vasijas de cerámica y cientos de monedas.

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+ Desierto de Judea

Desierto de Judea

 

El Desierto de Judea limita con las Montañas de Judea al oeste y con el Mar Muerto al este. Se considera un desierto relativamente pequeño, que abarca sólo unos 1.500 kilómetros cuadrados, pero contiene muchas reservas naturales fascinantes, enclaves históricos, monasterios y paisajes primitivos que lo convierten en un lugar interesante y único que visitar.

El Desierto de Judea ofrece innumerables vistas sobrecogedoras siempre cambiantes. Montañas, cortados y colinas cretáceas junto a mesetas, cauces fluviales y profundos cañones. Este desierto lo atraviesan a todo lo largo y ancho diversos ríos que han excavado gargantas de hasta 500 metros de profundidad. Algunos de estos ríos llevan agua todo el año y crean oasis como los de Nahal Arugot, Nahal Prat y Nahal David. Los antiguos cortados de la vertiente oriental del desierto se elevan hasta una altura de 300 metros sobre la costa del Mar Muerto, y al pie se hallan las reservas naturales de Ein Gedi y Einot Tzukim.

El desierto de Judea está próximo a Jerusalén y su población es relativamente escasa. Los pocos asentamientos que hay allí se establecieron en su perímetro. Este desierto es conocido por su accidentado paisaje, que a lo largo de la historia ha dado cobijo y ocultado a rebeldes y zelotes, y ha proporcionado soledad y aislamiento a monjes y eremitas. En tiempos de los macabeos (hace unos 2.000 años) se construyeron en el desierto grandes fortalezas como Massada y Horkenya. Durante la gran rebelión contra Roma, la última batalla de los judíos zelotes se libró en Massada, y en tiempos del Segundo Templo vivieron aquí miembros del culto del Desierto de Judea.

Hace varias décadas se descubrieron aquí los Rollos del Mar Muerto ocultos en una caverna de Qumrán, documentos que permitieron arrojar luz acerca de la Biblia y del periodo en el que se escribieron. Merece la pena visitar el Parque Nacional de Qumrán para ver los restos arqueológicos del asentamiento judío que hubo allí.

Los rebeldes judíos no fueron los únicos que vivieron en el Desierto de Judea. En la época bizantina (hace unos 1.500 años) vivió allí una orden monástica especial conocida como Laura, que basaba su modo de vida en el aislamiento y la soledad totales. Los magníficos monasterios que pertenecieron a los monjes de esta orden se construyeron en los riscos y en las grietas de las rocas creando pequeñas cámaras individuales y cúpulas para las reuniones de los días de oración.

Se han construido muchos monasterios en el Desierto de Judea. Algunos de ellos siguen activos, mientras que los de Mar Saba, Mar Jirias y otros están deshabitados y sólo quedan sus ruinas.

Cerca de este desierto y de sus monasterios se encuentra uno de los lugares más importantes de la Cristiandad, el lugar del río Jordán donde Jesús fue bautizado por Juan el Bautista.

Río Jordán

El río Jordán ( Nehar HaYarden; en árabe nahr al-Urdunn), es un río de 360 km de longitud total, que ocupa el sector septentrional del Gran Valle del Rift, fractura tectónica que separa la placa africana de la placa arábiga. Nace en las montañas del Antilíbano, en las estribaciones septentrionales del monte Hermón (2814 m), desde donde fluye atravesando el sureste del Líbano hacia el sur, entrando en Israel y desembocando en la costa norte del mar de Galilea. Desde este lago desagua cerca del kibutz Degania, en la costa meridional del mar, manteniendo su rumbo hacia el sur. En este trecho el Jordán se convierte en la frontera entre Jordania e Israel, y después entre Jordania y Palestina.

A pesar de sus modestas dimensiones, el río Jordán es el río más caudaloso y largo de Tierra Santa, junto con el Orontes. Fue, del mismo modo, escenario de muchos eventos bíblicos.

Jordán significa «el que baja», porque pasa de una altura en su nacimiento de 520 m a una de 392 m bajo el nivel del mar cuando desemboca en el mar Muerto.

El río Jordán nace de la confluencia de tres ríos, el río Snir (o río Hasbani), el río Dan y el río Banias, que se juntan a 5 km al sur de la frontera septentrional de Israel. Todos ellos son de fluir permanente y relativamente estable, con escaso estiaje. La alimentación del Jordán es triple: por un lado, proviene de las precipitaciones (fundamentalmente de invierno), por otro, de las surgencias kársticas de los montes Antilíbano, y, por último, de la fusión de las nieves del monte Hermón en primavera. El río ofrece así un máximo absoluto de esta última estación, y un máximo secundario invernal, mientras que padece un fuerte estiaje estival.

La característica principal del Jordán, sin embargo, es su progresivo aumento de salinidad conforme avanza en su curso hacia el mar Muerto. De hecho, penetra dulce en el lago Kineret pero se saliniza a partir de allí hasta ingresar en el mar Muerto que, con un 380‰ de salinidad, es ocho veces más salino que los océanos.

El río desciende rápidamente desde la confluencia de los tres tributarios de su cabecera durante unos 75 kilómetros hacia el pantanoso lago Merom, en el valle de Jule, que está ligeramente por debajo del nivel del mar. Saliendo del lago, continúa descendiendo unos 25 kilómetros hasta el mar de Galilea. Su sección al norte del mar de Galilea  se encuentra en Israel y constituye el límite occidental de los Altos del Golán. Al sur del lago, forma la frontera entre Jordania e Israel, y luego entre Jordania y Palestina (Cisjordania). La última sección, que tiene menor pendiente y lento discurrir, continúa su curso con multitud de meandros antes de entrar al mar Muerto, que está a unos 400 metros bajo el nivel del mar y no tiene salida. Dos de los principales afluentes entran desde el este durante esta última fase: el río Yarmuk, que sirve de frontera entre Siria y Jordania, y el río Zarqa, situado enteramente en Jordania.

La distancia, en línea recta, desde el Monte Hermón hasta su desembocadura en el mar Muerto es 215 km, pero tomando en cuenta sus múltiples quiebros mide unos 360 km. La anchura media del río es de 27 a 45 m y su profundidad de 1,5 a 3,5 m.

Según el Evangelio de Marcos, fue el río donde fue bautizado Jesucristo. San Marcos relata en sus evangelios ese hecho de la siguiente manera: “Y sucedió en aquellos días que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan el Bautista en el Jordán. E inmediatamente, al salir del agua, vio que los cielos se abrían, y que el Espíritu como paloma descendía sobre El; y vino una voz de los cielos, que decía: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.”

Jericó

Jericó (en árabe Ariha; en hebreo  Yériho) es una antigua ciudad situada en Cisjordania, cerca del río Jordán, en el Estado de Palestina. Los hallazgos arqueológicos de esta ciudad cananea demuestran que se edificó hace más de diez mil años. Sus habitantes originarios fueron los cananeos. Jericó está mencionada en los textos bíblicos y situada a orillas del río Jordán, ubicada en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá, a unos 8 km de la costa septentrional de la cuenca seca del mar Muerto, a casi 240 m por debajo del nivel del mar Mediterráneo y aproximadamente a 27 km de Jerusalén. Fue una importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río. En una época, la ciudad fue conocida como la ciudad de las palmeras (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

En la tradición judeocristiana, la ciudad es conocida como el lugar donde los israelitas retornaron de la esclavitud en Egipto, dirigidos por Josué, el sucesor de Moisés. La Biblia describe una de sus destrucciones como resultado de la invasión llevada adelante por Josué, el sucesor de Moisés. Algunos investigadores bíblicos que utilizan las genealogías de las Escrituras, fijan la fecha del Éxodo en el decimosexto o el decimoquinto siglo a. C., y consideran estos antecedentes como una ayuda muy significativa para confirmar la veracidad del relato bíblico.

Tras la destrucción de la ciudad por los babilonios a finales del siglo VI a.C., lo que quiera que se reconstruyese en el periodo persa ha dejado muy pocos restos. El asentamiento se abandonó poco después de este periodo. Hay pocas evidencias de ocupación de la región durante el periodo persa y helenístico.

Jericó pasó de ser un centro administrativo de la Yehud Medinata (“la Provincia de Judá”) bajo control persa a servir de hacienda privada de Alejandro Magno entre 336 y 323 a.C., tras su conquista de la zona. A mediados del siglo II a.C. Jericó estaba bajo el dominio helenístico del Imperio Seléucida, momento en el que el general sirio Báquides construyó una serie de fuertes para reforzar las defensas de los alrededores de Jericó contra la revuelta de los macabeos. Uno de estos fuertes, construido a la entrada de Wadi Qelt, fue posteriormente refortificado por Herodes I el Grande, que lo bautizó como Kypros en honor a su madre.

Tras el abandono de Tell es-Sultán, la nueva Jericó del periodo helenístico tardío (o asmoneo) y romano temprano (o herodiano) se creó como una ciudad jardín vecina a la hacienda real de Tulul Abu el-‘Alayiq y se expandió enormemente gracias a la explotación intensiva de los manantiales de la zona. La nueva ubicación consistía en una serie de pequeños montículos en ambas riveras del Wadi Qelt. Los asmoneos fueron una dinastía descendiente de un grupo sacerdotal (kohanim) de la tribu de Leví, que gobernó Judea tras el éxito de la revuelta de los macabeos y hasta que la influencia romana en la zona hizo que Herodes reclamase el trono asmoneo.

En la parte más baja de los acantilados entre Nuseib al-Aweishireh y Jabal Quruntul, en Jericó, se han encontrado tumbas excavadas en la roca de un cementerio de época herodiana y asmonea que fue usado entre los años 100 a.C y 68 d.C.

Herodes tuvo que volver a arrendar la hacienda real de Jericó a Cleopatra después de que Marco Antonio se la hubiese dado a ella como regalo. Después de sus suicidios, que tuvieron lugar el año 30 a.C., Octavio Augusto tomó el control del Imperio Romano y otorgó a Herodes el control absoluto de Jericó como parte de los nuevos dominios herodianos. Durante el gobierno de Herodes tuvo lugar la construcción de un hipódromo-teatro (Tell es-Samrat) para entretener a sus invitados, así como de nuevos acueductos para irrigar la zona que queda bajo los acantilados y alcanzar así sus palacios de invierno en Tulul Abu el-Alaiq (escrito alternativamente como ‘Alayiq).

La dramática muerte de Aristóbulo III en una piscina de los palacios de invierno, cerca de Jericó, tuvo lugar durante un banquete organizado por la suegra asmonea de Herodes y fue narrada por el historiador judeo-romano Flavio Josefo. Tras la construcción de los palacios, la ciudad comenzó a funcionar no solo como centro de agricultura y cruce de caminos, sino también como centro de entretenimiento invernal para la aristocracia de Jerusalén.

A la muerte de Herodes I en el año 3 a. C., el emperador Augusto dividió la región de Palestina entre sus sucesores, quedando la región de Judea en manos de su hijo Herodes Arquelao, quien construyó una aldea en su nombre al norte de la ciudad (Archelaïs, la actual Khirbet al-Beiyudat) para alojar a los campesinos que trabajaban en su plantación de dátiles.

La Geografía de Estrabón describe la Jericó del siglo I de la siguiente manera: “Jericó es una planicie rodeada de una especie de país montañoso que de alguna manera se inclina sobre ella como un teatro. Aquí está el Phoenicón, que entremezcla gran variedad de cultivos y árboles frutales, aunque en su mayoría está formado por palmeras. Tiene unos 100 estadios de largo y está regado por todos lados por sus corrientes. Aquí también se encuentran el Palacio y el Parque Balsámico.”

Tras la Gran Revuelta Judía del año 70 d.C. y la caída de Jerusalén ante los ejércitos romanos de Vespasiano, la importancia de Jericó declinó rápidamente y hacia el año 100 d.C. no era más que una pequeña guarnición romana. Poco después, en 130 d.C., se construyó un fuerte allí que resultaría clave para sofocar la rebelión de Bar Kojba en 133 d.C.

En el año 333, un peregrino cristiano dejó constancia de sus impresiones sobre Jericó. Poco después, se abandonaron las edificaciones de la ciudad y se construyó una nueva Jericó bizantina (Ericha) a un kilómetro y medio de distancia hacia el este, en el lugar en el que la ciudad moderna sigue a día de hoy.10 Durante el periodo bizantino, el cristianismo se asentó en la ciudad y la zona comenzó a poblarse densamente. En aquella época se construyeron una serie de monasterios e iglesias, incluidos el monasterio de San Jorge de Coziba en el año 340 d.C. y una iglesia abovedada dedicada a San Eliseo , aunque los monasterios fueron abandonados tras la invasión persa del año 614 d.C. También se construyeron al menos dos sinagogas en el siglo VI d.C. Una de ellas fue descubierta en 1936 y se la bautizó como Shalom Al Yisrael, o “Paz en Israel,” en honor al lema central escrito en hebreo que aparece en el mosaico de su suelo. La sinagoga Na’aran, otra construcción de época bizantina, fue descubierta en 1918 a las afueras de Jericó; aunque es menos conocida que la sinagoga Shalom Al Yisrael, tiene un mosaico más grande y se encuentra en similares condiciones.1

Tras la conquista musulmana, Jericó, denominado Ariha en árabe, pasó a formar parte del Yund Filastin (Distrito militar de Palestina), a su vez parte de la provincia de Bilad al-Sham. El historiador árabe Musa b. ‘Uqba (muerto en 758) dejó escrito que el califa Umar ibn al-Jattab exilió a los judíos y a los cristianos de Khaybar a Jericó y Taima.

Para el año 659, ese distrito había quedado bajo control de Muawiya ibn Abi Sufyan, fundador de la dinastía omeya. Ese mismo año, un terremoto destruyó Jericó. Una década después, un peregrino llamado Arculfo visitó Jericó y la encontró completamente en ruinas, y a sus “paupérrimos (habitantes) cananitas” dispersados en poblaciones improvisadas alrededor de la costa del Mar Muerto.

En Khirbet al-Mafjar, a un kilómetro y medio al norte de Tell es-Sultán, se encuentra un complejo palaciego atribuido durante largo tiempo al décimo califa omeya, Hisham ibn Abd al-Malik (r. 724–743), y conocido por ello como el Palacio de Hisham. Es más probable que este “castillo del desierto” o qasr fuese construido por el califa Walid ibn Yazid (r. 743–744), que fue asesinado antes de poder terminar su construcción. Todavía se pueden visitar in situ los restos de dos mezquitas, un patio, mosaicos y otros objetos. La estructura inacabada del palacio fue destruida casi por completo por un terremoto acaecido el año 747.

El periodo omeya terminó en 750 y tras él vinieron los califatos de las dinastías abasí y fatimí. Durante la época musulmana se desarrolló la irrigación con fines agrícolas, reafirmando la reputación de Jericó como una fértil “Ciudad de las Palmeras”. El geógrafo árabe Al-Muqaddasi escribió en 985 que “el agua de Jericó está considerada la mejor de todos los territorios islámicos. Está llena de plátanos, dátiles y flores de un fragrante aroma”. También dijo de Jericó que era una de las principales ciudades del Yund Filastin. La ciudad siguió floreciendo hasta la invasión de los turcos selyúcidas en 1071, seguida del caos originado por las Cruzadas.

En 1179, los cruzados reconstruyeron el monasterio de San Jorge de Koziba en su ubicación original, a unos 9,7 kilómetros del centro de la ciudad, y construyeron dos nuevas iglesias y un monasterio en honor a Juan el Bautista. También introdujeron el cultivo de la caña de azúcar en la ciudad; de hecho, en Tawahin es-Sukkar (literalmente “molinos de azúcar”) se encuentran los restos de una instalación de producción de azúcar cruzada. En 1187, y como resultado de la Batalla de los Cuernos de Hattin, las fuerzas ayubíes de Saladino expulsaron a los cruzados de la zona, tras lo que la ciudad inició un lento declive.

En 1226, el geógrado árabe Yaqut al-Hamawi dijo de Jericó que “tiene muchas palmeras, y también abundante caña de azúcar y plátanos. El mejor azúcar de toda la tierra de Ghaur se hace aquí”. En el siglo XIV, Abu al-Fida escribe que hay minas de sulfuro en Jericó, “las únicas en Palestina”.

En los años finales del dominio otomano, Jericó formaba parte de waqf y del imerat de Jerusalén. Sus habitantes tenían el procesamiento del índigo como una de sus principales fuentes de ingresos, usando calderos específicamente diseñados para ello que les prestaban las autoridades otomanas en Jerusalén. Durante la mayor parte del periodo otomano, Jericó fue una pequeña aldea de granjeros susceptible a los ataques ocasionales de los beduinos. El viajero francés Laurent d’Arvieux dijo en 1659 que el pueblo estaba “asolado, y consiste solamente en unas 50 casas pobres en muy mala condición… la planicie que la rodea es extremadamente fértil, regada por varios riachuelos que fluyen hacia el Jordán. A pesar de estas ventajas, solo se cultivan los jardines adyacentes al pueblo”. En el siglo XIX, una serie de académicos, arqueólogos y misioneros europeos la visitaron. La primera excavación en Tell es-Sultán se llevó a cabo en 1867, y los monasterios de San Jorge de Koziba y de Juan el Bautista fueron completados y refundados en 1901 y 1904 respectivamente.

Tras la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, la ciudad de Jericó pasó a formar parte del Mandato Británico de Palestina. En 1927, un terremoto golpeó Jericó y otras ciudades de la zona, dejando un balance de unas 300 víctimas mortales. Los británicos construyeron fortificaciones en Jericó durante la Segunda Guerra Mundial con la ayuda de la empresa judía Solel Boneh. También se colocaron explosivos en los puentes para poder dinamitarlos en caso de una hipotética invasión alemana.

Después de la Guerra Árabe-Israelí de 1948, Jericó y toda Cisjordania quedaron bajo control jordano, una situación que se mantuvo hasta la derrota de este último país en la Guerra de los Seis Días de 1967 ante Israel, que desde entonces mantiene la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán bajo un régimen de ocupación militar.

Jericó fue la primera ciudad palestina cuyo control se traspasó a la Autoridad Nacional Palestina a consecuencia de los Acuerdos de Oslo. El limitado autogobierno palestino de Jericó se había decidido en el Acuerdo Gaza-Jericó de 1994. Aunque actualmente Jericó se encuentra gestionada por la Autoridad Nacional Palestina, se trata de un enclave completamente rodeado por territorios palestinos denominados Zona C, es decir, bajo control absoluto del ejército israelí.

Jericó se encuentra a 258 metros por debajo del nivel del mar, en un oasis en Wadi Qelt en el Valle del Jordán. El cercano manantial de Ein es-Sultan produce 3,8 m3 de agua por minuto, irrigando unos 10 kilómetros cuadrados a través de multitud de canales y desembocando en el río Jordán, a 10 kilómetros de distancia.11 35 Las precipitaciones anuales son de 160 mm, la mayor parte concentrada entre los meses de noviembre y febrero. La temperatura media es de 15 °C en enero y 31 °C en agosto. Los numerosos días de sol, el rico terreno aluvial y la abundante agua de su manantial han hecho que Jericó sea, a lo largo de la historia, un atractivo lugar para asentarse.

El turismo cristiano es una de las mayores fuentes de ingresos de Jericó. Hay varios destinos turísticos importantes para los peregrinos cristianos en la propia Jericó o en sus alrededores.

  • Monte de la Tentación, en cuya cima se encuentra un monasterio griego ortodoxo con vistas panorámicas de la región. Hay un teleférico que lleva hasta el monasterio.
  • El Manatial de Eliseo, nombre dado por judíos y cristianos al manantial de Ein es-Sultan.
  • El Sicómoro de Zaqueo
  • El lugar tradicionalmente aceptado como el del bautismo de Jesús, en la cercana Qasr el-Yahud/Al-Maghtas, en el río Jordán.
  • El monasterio de San Gerásimo, conocido como Deir Hajla; en el Valle del Jordán, cerca de Jericó.
  • El monasterio de San Jorge de Coziba en Wadi Qelt, sobre Jericó.

Mar Muerto

El mar Muerto (en hebreo, Yam Hamelaj; en árabe: al-Baḥr al-Mayyit) es un lago endorreico salado situado en una profunda depresión a 430 metros bajo el nivel del mar, entre Israel, Palestina y Jordania. Ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades. Los griegos de la Antigüedad lo llamaban lago Asfaltites, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua. Tiene unos 80 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 810 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

Las aguas de este lago son relativamente ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, y relativamente pobres en sodio, sulfatos y carbonatos, una composición significativamente diferente de la del agua de mar. Estrictamente hablando, la definición usual de salinidad no es aplicable; se define su cuasi-salinidad basándose en el apartamiento de la densidad del agua de 1000 kg/m³ a una temperatura de referencia de 25 °C. La cuasi-salinidad de sus aguas profundas es de 235 kg/m³, que corresponde a una salinidad del 28%, y crece a una tasa de 0,5 kg/m³/año en verano, y prácticamente no decrece en invierno. En la capa superficial puede llegar a un máximo de 238–240 kg/m³ coincidiendo con la máxima temperatura 34–35 °C. La salinidad varía con la profundidad, la estación del año y el régimen hidrológico del lago, que pasa por períodos holomíticos y meromíticos. Como comparación, la salinidad promedio del agua de los océanos está entre 3,1–3,8%, es decir unas 9 veces menos. Ningún ser vivo habita en él, salvo las artemias. Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas de forma natural, debido a que la elevada densidad de sus aguas (1 240 kg/m³) ejerce un empuje superior a la del mar (1 027 kg/m³), pudiéndose flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Con todo, no es el lago más salado de la Tierra, ya que lo superan el lago Assal en Yibuti y ciertos lagos antárticos.

Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, su principal tributario (y en la práctica, el único) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.

Wadi Gelt

Wadi Qelt ( árabe  Wadi al-Qult , Wadi el-Qult , Wadi Kelt , Wadi Qilt o lecho de un río Qult ), también Nahal Prat, es un valle o un arroyo ( árabe : Wādī , ” wadi “; hebreo : “nahal”) en la Ribera Occidental , originario cerca de Jerusalén y que termina cerca de Jericó , cerca del Mar muerto , donde desemboca en el río Jordán .

Wadi Qelt es el hogar de una variedad única de flora y fauna. Monasterio de San Jorge y el lecho de un río Qelt Sinagoga se encuentran en el lecho de un río, que ha sido identificado con el Perath bíblica mencionada en Jeremías 13: 5.

Wadi Qelt contiene viejos monasterios y lugares cristianos. Varios acueductos se han encontrado a lo largo de la corriente, la más antigua a la Hasmonean periodo (segundo siglo antes de Cristo). Los acueductos transportan el agua a partir de tres fuentes principales en el valle de Jericó. El lecho de un río Qelt Sinagoga , construida como parte de un palacio real del invierno Hasmonean, se cree que es una de las sinagogas más antiguas del mundo. El sitio fue el hogar de los palacios de invierno de los reyes asmoneos y Herodes el Grande .

Qubur Bani Isra’in son enormes estructuras de piedra que se elevan desde un acantilado por encima de Wadi Qelt.

El Monasterio de San Jorge fue fundada por Juan de Tebas hacia el 480 dC, y se convirtió en un importante centro espiritual en el siglo VI bajo San Jorge de Choziba . Ermitaños que viven en cuevas en acantilados cercanos se reunirían en el monasterio por una masa semanal y comida comunitaria.

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+ Jerusalem

Jerusalem

 

Jerusalén es la capital de Israel y su ciudad más grande y poblada, con 809 112 (censo de 2012) residentes en un área de 125,1 kilómetros cuadrados. Situada en los montes de Judea, entre el mar Mediterráneo y la ribera norte del mar Muerto, se ha extendido bastante más allá de los límites de la Ciudad Vieja.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada por los jebuseos antes de la llegada de las tribus hebreas a Canaán a principios del siglo XIII a. C. Según la tradición, puesta en duda por ciertos arqueólogos, fue la antigua capital del Reino de Israel y del Reino de Judá, y siglos más tarde del reino franco de Jerusalén. Es considerada una ciudad sagrada por tres de las mayores religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam.

La Ciudad Vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

El origen preciso del nombre hebreo (Yerushalayim) es incierto y los académicos ofrecen distintas interpretaciones. Algunos afirman que procede de las palabras hebreas yeru , (casa) y shalem o shalom, paz), por lo que Jerusalén significaría literalmente «casa de la paz». Otra interpretación dice que podría hacer referencia a Salem, un antiguo nombre de la ciudad, que aparece en el Génesis.

El nombre árabe es Al-Quds, que significa lo sagrado, o más raramente Bayt al-Maqdes, Casa de lo Sagrado. El Estado de Israel utiliza frecuentemente como denominación en árabe el nombre arcaico en el árabe coránico Urshalim, que no tiene uso en la lengua hablada y muy escaso en la escrita, o la forma mixta Urshalim Al-Quds.

El gentilicio en español del habitante de Jerusalén es jerosolimitano o hierosolimitano.

Los escritos más tempranos que hacen referencia a la ciudad son los agrupados en los Textos de Execración de Berlín y Bruselas (c. siglo XIX a. C., que se refieren a una ciudad llamada Roshlamem o Rosh-ramen) y en las Cartas de Amarna (c. siglo XIV a. C., se refieren a Urusalem “ciudad de paz”).

Algunos arqueólogos, creen que Jerusalén fue una ciudad fundada por un pueblo semítico occidental, con asentamientos organizados alrededor del siglo XXVI a. C. De acuerdo a una tradición judía, Jerusalén fue fundada por Sem y Eber, ancestros de Abraham. Según el relato bíblico, Melquisedec (rey justo) era el rey de Salem, sacerdote de Dios y presentó pan y vino a Abraham, quien era un arameo nómada, y lo bendijo y a su vez Abraham le dio diezmo; Salem es identificada con Jerusalén; los jebuseos controlaban la ciudad (Jebús) hacia el siglo XI a. C., cuando David la conquistó.

Según la tradición, en torno al año 1004 a. C. el rey David de Israel y de Judá conquistó Jerusalén a los jebuseos por medio de un contingente enviado a través de un manantial subterráneo, y la convirtió en capital de su reino unificado. David la renombró como Ir David (“Ciudad de David”), un lugar que se sitúa al sudoeste de la actual Ciudad Vieja y es llamado la Colina Ophel. Fue descubierto y excavado por la Palestine Exploration Fund entre 1923 y 1925; Kathleen Kenyon descubrió muros jebuseos y davídicos de la antigua Jerusalén, así como excavaciones más recientes de la denominada “gran estructura de roca”, tienden a ser interpretadas por algunos arqueólogos como confirmaciones de los textos bíblicos sobre la conquista de la ciudad jebusea por David.

Su hijo Salomón extendió la ciudad, ampliando las murallas y construyendo en pocos años el Templo de Jerusalén, destinado a contener el Arca de la Alianza y las Leyes que Yahvé otorgó a Moisés en dos tablas de piedra en el Monte Sinaí. Éste sería el único templo que permitiría la ley religiosa hebrea consagrado al culto yahvista, si bien parece que existió otro templo en la isla Elefantina, en el curso medio del río Nilo, fundado en torno al 650 a. C. por una comunidad judía emigrada antes del reinado de Josías (640-609 a. C.).

Tras la separación de Israel y Judá en el 922 a. C., Jerusalén pasó a ser la capital del reino de Judá, mientras que Samaria se convirtió en la capital de Israel. Tras diferentes avatares en su historia, en las que ejerció de capital del reino independiente de Judá, conoció posteriormente distintas etapas de dominación extranjera, primero bajo la influencia de los asirios, que sometieron al reino de Judá al pago de tributo, y luego directamente por los babilonios (597-546 a. C.) que tomaron y arrasaron la ciudad, deponiendo al último rey, desterrando a la clase dirigente a Babilonia y destruyendo el Templo, en julio del 587 a. C.

En el año 539 a. C. el rey persa Ciro II el Grande conquistó el Imperio babilónico y permitió el regreso de las comunidades judías deportadas, a la provincia de Judá; éstas regresaron a Jerusalén y reconstruyeron la ciudad y el Templo.

En 332 a. C. Alejandro Magno conquistó el Imperio persa y la ciudad no sufrió destrucciones. A la muerte de Alejandro, Judá (o Judea) y Jerusalén pasaron a formar parte del Imperio seléucida (312-130 a. C.). Desde este momento, bajo el gobierno de los asmoneos conocería un periodo de relativa independencia, si bien sería conquistada, junto con todo el reino, por las tropas romanas de Pompeyo en el 64 a. C. después de derrotar a los restos del Imperio seléucida. Jerusalén sufrió el asedio y la conquista romana, con su anexión a la República romana.

El año 21 a. C. el rey Herodes I el Grande restauró la ciudad y el Templo, existiendo aún en pie una parte llamada el Muro de las Lamentaciones, de gran importancia en la religión judía.

A partir del año 33 aproximadamente existió una iglesia cristiana creciente en Jerusalén, donde además se celebró el denominado Concilio de Jerusalén alrededor del año.

En el año 66 tuvo lugar una revuelta de los judíos que supuso el asedio y la toma de la ciudad por Tito en el año 70, junto con la segunda destrucción del Templo de Jerusalén. El proyecto de reconstrucción de Adriano como una ciudad completamente romana (Aelia Capitolina) supuso una nueva revuelta de los judíos entre los años 132 y 135, dando inicio así a la definitiva Diáspora judía. El territorio de Judea pasó a ser la provincia romana de Siria Palestina.

El destino de Jerusalén siguió ligado a sucesivas conquistas y conflictos, por el Imperio Romano, formando parte del Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino, dentro del cual fue una de las cuatro sedes de importancia religiosa doctrinal del cristianismo, junto con Constantinopla, Antioquía y Alejandría.

En el año 326, el emperador Constantino I el Grande de Roma, mandó levantar la Iglesia del Santo Sepulcro, que se constituyó en uno de los principales lugares religiosos del cristianismo, durante la época del Imperio Romano.

El año 614 el Imperio sasánida conquistó la ciudad, rigiéndola hasta el año 638, siendo desplazado por la expansión musulmana que ocupó la ciudad incorporándola al Califato Omeya de Damasco, sustituido posteriormente por el califato abasí.

Entre los años 687 y 691 se construyó la Cúpula de la Roca. En 710 se terminó de erigir la mezquita de Al-Aqsa. Ambos templos son importantes puntos religiosos de la religión musulmana.

En 1076 los turcos selyúcidas y zanguíes conquistaron la ciudad comenzaron a abusar sin piedad a los peregrinos cristianos, a diferencia de los anteriores Califas fatimíes cuya regla fue la libertad de pensamiento y la razón extendida a las personas, que podían creer en lo que quisieran, siempre que no infrinjan los derechos de otros.

En 1095 el papa Urbano II predicó en el Concilio de Clermont la Primera Cruzada dirigida a recuperar Jerusalén de los musulmanes. El noble francés Godofredo de Bouillón logró este cometido y luego de efectuar una masacre conquistó la ciudad en 1099, creando el Reino de Jerusalén, del cual su hermano Balduino I fue el primer soberano. Durante los siguientes años la presencia de las Órdenes Militares cristianas fue intermitente en la ciudad, alternado con la presencia de tropas musulmanas. Tras el desastre en los Cuernos de Hattin (1187), el líder de los mamelucos Saladino tomó la ciudad nuevamente ese mismo año y, salvo un pequeño intervalo de nueva dominación cristiana entre 1228 y 1244, en la segunda, tercera y cuarta cruzada, los cruzados no volvieron a tomar la ciudad.

Tras la dominación mameluca, los turcos otomanos se hicieron con su control a partir del año 1517. La muralla que hoy rodea la Ciudad Vieja fue construida en 1538 por orden del sultán otomano Solimán el Magnífico; tiene una extensión aproximada de 4,5 km y su altura varía entre los 5 y 15 m, con un espesor de hasta 3 m. El muro posee 43 torres y once puertas; siete están abiertas y cuatro permanecen selladas.

Las cuatro puertas principales de la ciudad son la Puerta de Jaffa, la Puerta de Damasco, la Puerta de los Leones y la Puerta de Sion; todas fueron construidas de acuerdo a los cuatro puntos cardinales, y se dirigen hacia las principales ciudades del país. La Puerta Dorada es llamada en hebreo y árabe la “Puerta de la Misericordia”; de acuerdo a la tradición judía, por esta puerta el Mesías entrará en Jerusalén; los otros tres accesos sellados conforman la denominada Puerta de Hulda.

Lugares santos para cristianismo

  • Iglesia del Santo Sepulcro: Allí está el Calvario donde fue crucificado Jesús, así como el “Sepulcro del Salvador”. Es el lugar más santo del cristianismo.
  • Cenáculo: Habitación del piso alto donde Jesús celebró la Última Cena, donde se apareció a los apóstoles y donde estos recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés.
  • Basílica de las Naciones o de la Agonía: Ubicada en el Monte de los Olivos, donde Jesús pasó sus últimos momentos antes de ser detenido.
  • Iglesia del Dominus Flevit: Desde allí, Jesús contempló la ciudad santa y lloró por ella (episodio conocido como Flevit super illam en Latín) en el Domingo de Ramos.
  • Iglesia del Padre Nuestro: Lugar donde Jesús enseñó esa oración a los discípulos.
  • San Pedro in Gallicantu: Iglesia que recuerda el lugar donde estaba la casa de Caifás donde fue juzgado Jesús y donde fue negado por San Pedro.
  • Litostrotos: Pavimento de la antigua Fortaleza Antonia de los romanos donde Jesús fue coronado de espinas y ultrajado por los soldados romanos.
  • Vía Dolorosa: Camino que siguió Jesús con la cruz desde la Fortaleza Antonia hasta el Calvario. En él están marcadas las estaciones, estando las últimas en la Basílica del Santo Sepulcro.
  • Abadía de Hagia María o de la Dormición: Recuerda el lugar donde según la tradición cristiana tuvo lugar la dormición de la Virgen, rodeada por los apóstoles. En su cripta se halla una imagen de la Virgen Yacente.
  • Iglesia de Santa Ana: Lugar en donde, de acuerdo a la tradición católica, nació la Virgen María.
  • Edículo de la Ascensión: Lugar desde el cual Jesús subió al cielo.

Getsemaní

Getsemaní (griego, Gethsēmani,  arameo: Gath-Šmânê, siriaco Gat Šmānê, lit. “prensa de aceite”) fue el jardín donde, según el Nuevo Testamento, Jesús oró la última noche antes de ser arrestado.

La Oración de Jesús en el huerto se conmemora todos los años el Jueves Santo: Después de la Última Cena, Jesús se dirigió al huerto, donde acostumbraba reunirse con sus discípulos a orar. Según los evangelios era un lugar que tanto Jesús como sus discípulos visitaban frecuentemente lo que permitió a Judas encontrarle allí. Los Evangelios describen la tristeza agónica que lo asaltó en ese momento, y la actitud del Nazareno de orar y anunciar a los Apóstoles que ya llegarían los soldados que lo iban a detener, guiados por Judas Iscariote.

Gethsemane aparece en griego en Mateo 26:36 y Marcos 14:32 como Mateo (26:36)y Marcos (14:32) lo llaman (18:1), lugar o estado. El evangelio de Juan dice que Jesús entró en un jardín con sus discípulos. El nombre ‘Getsemaní’ aparece en los evangelios como Gethsêmani. Esta palabra viene del arameo ‘Gath-Šmânê’, que significa ‘prensa de aceite’ (refiriéndose al aceite de oliva). Al parecer había una gran cantidad de árboles de olivo que rodeaban el área en aquellos días. Todos los evangelios hacen referencia de una forma u otra a este lugar.

La Basílica de Getsemaní, también conocida como Basílica de las Naciones o de la Agonía, es un templo católico situado en el Monte de los Olivos de Jerusalén, junto al jardín de Getsemaní. En su interior se encuentra la porción de roca en la que, según la tradición, Jesús oró la noche de su arresto, después de celebrar la Última Cena.

La basílica descansa sobre los cimientos de dos templos anteriores, una basílica bizantina del siglo IV, destruida por un terremoto en el año 746 y una capilla cruzada del siglo XII, abandonada en 1345. Las obras del edificio actual, diseñado por el arquitecto Antonio Barluzzi, se llevaron a cabo entre 1919 y 19244 empleando fondos provenientes de distintos países (de ahí su apelativo de las naciones), cuyos símbolos aparecen en los mosaicos del techo en recuerdo de su contribución en la construcción. El frontal de la iglesia es una fachada de estilo neobizantino, con una serie de pilares. Como remate, un mosaico mostrando simbólicamente a Jesucristo como enlace entre Dios y la humanidad. El techo en forma de burbujas, los pilares anchos y el mosaico refuerzan la apariencia arquitectónica bizantina de la iglesia.

La basílica se encuentra regida por la Custodia de Tierra Santa de la Orden Franciscana, que en un gesto de ecumenismo, también permite a la comunidad anglicana utilizar un altar en el huerto de Getsemaní para celebrar sus servicios de Jueves Santo.

Santo Sepulcro

La iglesia del Santo Sepulcro (en latín, Ecclesia Sancti Sepulchri), también conocida como basílica del Santo Sepulcro, iglesia de la Resurrección o iglesia de la Anástasis,, es un santuario religioso del cristianismo, situado en la ciudad de Jerusalén.

Se encuentra bajo la custodia de diversas confesiones cristianas, entre ellas, católicos, armenios ortodoxos, ortodoxos.

El lugar, llamado también Gólgota (en arameo, Golgotha, ‘calavera’), es el punto exacto donde —según los Evangelios— se produjo la Crucifixión, enterramiento y Resurrección de Cristo. Se halla dentro de la Ciudad Vieja de Jerusalén, la cual a su vez se ubica en la línea de confluencia entre la Jerusalén oriental (árabe) y occidental (judía).

El templo del Santo Sepulcro es uno de los centros más sagrados del Cristianismo y ha sido un importante centro de peregrinación desde el siglo IV. Hoy día alberga la sede del Patriarca Ortodoxo de Jerusalén y es la catedral del Patriarcado Latino de Jerusalén.

En general, cuando se habla del Santo Sepulcro, se pueden distinguir: la iglesia en la que se encuentran el sepulcro de Jesús, el monte Calvario (donde murió), la piedra donde fue ungido antes de ser sepultado y el aljibe donde fue encontrada su cruz tres siglos más tarde. Secundariamente alberga diversas Capillas. Entre ellas destaca la capilla de Santa Elena, el coro de los griegos y la capilla del Santísimo (de los franciscanos, custodios de Tierra Santa), la capilla de Longinos y otras más.

El lugar hace referencia a la sepultura de Jesús en una época comprendida entre el año 30 y 33. Entre los sitios religiosos de Tierra Santa, el Santo Sepulcro es uno de los mejor datados históricamente.

El significado religioso dado al Santo Sepulcro dentro del Cristianismo es importantísimo, pues dentro de este recinto se encuentra tanto el Calvario, donde Jesucristo murió, como su sepulcro, lugar en el que, según afirman los Evangelios, resucitó al tercer día de su muerte. Por esta razón el sepulcro es el centro principal de la basílica. La capilla que lo contiene, en medio de la llamada «Rotonda» al frente del coro de los griegos.

Según los evangelios, antes de la muerte de Jesús el sitio era una tumba ya habilitada como tal, pero no utilizada todavía, propiedad de un rico judío seguidor de Cristo llamado José de Arimatea. Se trataría de un hueco horadado en la roca, que podía taparse con una gran piedra destinada al efecto para que rodara o se deslizara hasta la abertura del nicho.

Una de las versiones sobre el primer anuncio de la Resurrección de Cristo, según los Evangelios, es el momento en que las mujeres que iban a ungir su cadáver con especias aromáticas —María Magdalena, María de Cleofás, madre de Santiago el Menor y Judas Tadeo, y Salomé (discípula), madre de Santiago y Juan— se encontraron con la piedra desplazada y el nicho expuesto y vacío.

Siempre teniendo como única fuente los Evangelios, pero confirmados por los trabajos arqueológicos, la tumba estaría situada en un jardín próximo a la roca —o montaña, o montículo; los evangelios dicen lugar— donde se produjo la Crucifixión, llamado originalmente Gólgota y luego Calvario (lat. calvaria, «calavera»), o en griego kranion («cráneo»). Ese lugar estaba muy próximo a la muralla herodiana de la ciudad de Jerusalén, e incluso comunicado con ella por una calle, pero extramuros, ya que las normas judías prohibían los enterramientos intramuros, salvo para el caso de los reyes.

La destrucción de Jerusalén por los romanos, con el General Tito Flavio Sabino Vespasiano, durante el gobierno de su Padre, el Emperador Tito Flavio Vespasiano, trajo la ruina para el Templo de Jerusalén y para otros lugares tradicionales de la antigua ciudad puesta entonces bajo el mando de los paganos. Si bien los primeros cristianos huyeron hacia Pella antes de la destrucción, siguiendo una interpretación profética de Jesús (Lucas 21, 20–22), los mismos dejaron por escrito en los Evangelios la descripción del lugar de la Crucifixión y de la sepultura: Mateo 27, 33; 57–61; Marcos 15, 22; 42–47; Lucas 23, 33; 50–55; Juan 19, 17; 38–42.

Ambos sitios, el Gólgota y la Tumba, están a pocos metros de distancia y entre ellos se encuentra la Piedra de la Deposición, lugar en donde dice la tradición que el cuerpo de Jesús fue preparado después de ser bajado de la cruz para ser enterrado —Mateo 27, 59 —. El lugar fue evidentemente una cantera por la enorme riqueza lítica y la red de cavernas que se pueden observar[cita requerida], un sitio ideal para la construcción de tumbas, una actividad muy normal en la época, especialmente entre personas de cierta posición social.

El nombre «Gólgota», la «Calavera», viene probablemente de la semejanza que las formas de las rocas tenían, como se puede comprobar hoy en día en los paisajes desérticos del Mar Muerto. Los romanos cambiaron el nombre de Jerusalén por el de Aelia Capitolina con el fin de hacer de la ciudad un enclave exclusivamente greco-romano, prohibieron el ingreso de los pueblos semitas y construyeron lugares de culto pagano en donde estaba el Templo de Jerusalén y el Santo Sepulcro.

Dicho acontecimiento es una de las pruebas históricas y arqueológicas que evidencian la historicidad de ambos sitios. En cuanto al Santo Sepulcro, en el año 326, el Emperador Constantino mandó erigir la Basílica del Santo Sepulcro en el lugar prescrito por la tradición y en el cual estaba erigido el culto pagano a la diosa romana Venus, mandado construir por Adriano, hacia el 135.

La emperatriz Elena había acudido a la ciudad tras escuchar el informe presentado por Macario, obispo de Jerusalén, sobre el lamentable estado en el que se encontraban los lugares descritos en los evangelios (santos lugares, para los cristianos), decidida a mejorar personalmente la situación. Tenía también el propósito de localizar la cruz de la ejecución de Jesús; Constantino había empezado a utilizar el signo de la cruz y a considerarlo presagio de victoria.

Elena, tras fracasar en la búsqueda de la cruz, o como parte de ella, inició la del sepulcro. La tradición cuenta que al derruir el templo pagano para aislar el Calvario e iniciar las nuevas edificaciones aparecieron también tres cruces, una de las cuales necesariamente habría de ser la Vera Cruz o auténtica cruz del martirio de Cristo. Se describe el prodigio que permitió identificar la Vera Cruz, casi siempre basadas en que Una de las Cruces producía curaciones milagrosas, y las otras dos no.

Los sucesos descritos a partir de 325–326, sobre el descubrimiento del sepulcro y la Vera Cruz por la emperatriz Elena se deben al obispo de Cesarea (Palestina) e historiador Eusebio, llamado también el Padre de la historia de la Iglesia.

Monte de los Olivos

El «Monte de los Olivos» (808 m) se alza al este de Jerusalén y separa la Ciudad Santa del desierto de Judá, que, desde aquí, comienza a descender hacia el mar Muerto.

El valle del torrente Cedrón, que circunda Jerusalén por el este, separa el monte de los Olivos de la ciudad y del cercano monte Sión, situado más al sur; desde este último se dirigió Jesús a Getsemaní, después de la Última Cena, atravesando el valle.

Los olivos que desde hace milenios crecen en las laderas del Monte le han dado el nombre que lo identifica hasta el día de hoy. Con todo, la tradición judía lo conoce también como el «Monte de la Unción», porque los reyes y los sumos sacerdotes eran ungidos con el aceite obtenido de sus olivos. A partir del siglo XII, los árabes lo denominan «Yébel et Tur», expresión de origen arameo que significa «la montaña por excelencia» o «monte santo». Hoy lo llaman simplemente «Et Tur».

En realidad, el monte de los Olivos está formado por un conjunto de tres alturas de las que descienden las pronunciadas cuestas que conducen hacia el valle. Al norte se encuentra el «Karmas-Sayyad» (Viña del Cazador), de 818 m de altura; en el centro, el «Yébel et Tur» (Monte Santo), de 808 m; hacia el sur-oeste, al otro lado de la carretera que va de Jerusalén a Jericó, se localiza el «Yébel Baten al-Hawa» (Vientre del Viento), llamado también Monte del Escándalo, con 713 m de altura.

El monte de los Olivos desempeñó siempre un importante papel en la historia bíblica. Cuenta la Escritura que el rey David, huyendo de su hijo Absalón, que se había conjurado contra él, salió de Jerusalén descalzo y entre lágrimas, subiendo «la cuesta de los Olivos» (2Sam 15,30). El rey Josías destruyó los «altozanos» que Salomón había erigido en el monte de los Olivos para dar culto a los dioses de sus mujeres extranjeras (1Re 11,7; 2Re 23,13).

Después de la destrucción del Primer Templo de Jerusalén, los judíos comenzaron a peregrinar al monte de los Olivos porque, según la tradición, la Gloria del Señor salió de la ciudad «y fue a situarse sobre el monte al oriente de la ciudad» (Ez 11,23).

Durante el periodo del Segundo Templo, las hogueras encendidas sobre la cima del Monte anunciaban a los judíos de la diáspora la luna nueva con la que comenzaba el año religioso: un relevo de fuegos iluminados sobre las montañas iban propagando el anuncio hasta Babilonia (Misná, Rosh Ha-Shaná). En el monte de los Olivos era quemada la vaca roja cuyas cenizas, mezcladas con el agua de la fuente de Guijón, servían para purificar a todo el que había quedado impuro por contacto con un cadáver (Núm 19,1-10; Misná, Pará 3,6-7).

A partir de la conquista de Jerusalén por David (siglo X a.C.), fueron muchos los israelitas que dispusieron ser enterrados en las laderas del Monte. Según los profetas, el monte de los Olivos será el lugar designado por Dios para el Día del Juicio y la resurrección de los hombres rectos (Jl 3,4-5), cuando Dios haga bajar a todas las naciones al valle de Josafat, es decir, al valle del Cedrón (Jl 4,2); aquel día el Señor plantará sus pies sobre el monte de los Olivos, que se partirá en dos (Zac 14,4). Aquí nace la inequívoca vocación funeraria del Monte: desde el siglo XV, el extenso cementerio judío que hoy cubre una buena parte de sus laderas volvió a albergar nuevas sepulturas hasta el día de hoy.

El monte de los Olivos era paso obligatorio para quien se dirigía desde la aldea de Betania hacia Jerusalén; así lo haría Jesús, huésped de Lázaro y de las hermanas Marta y María. El Monte distaba de Jerusalén «lo que se permite caminar en sábado», es decir, el número de pasos permitidos por la ley judía en sábado (Hch 1,12).

En las proximidades de Betfagé y Betania, a lomos de un pollino, Jesús emprendió su entrada mesiánica en la Ciudad Santa, acogido por las aclamaciones de la muchedumbre (Mc 11,1-11).

El evangelista san Lucas insiste de forma especial en la costumbre de Jesús de frecuentar el monte de los Olivos, adonde se retiraba para pasar la noche o para enseñar a sus discípulos (Lc 21,37; 22,39).

Esta constante presencia de Jesús en el monte de los Olivos hizo de él uno de los lugares más venerados por la cristiandad. En memoria de su paso por este monte santo, desde los primeros siglos de la era cristiana surgieron en la cima y en las laderas del Monte distintos lugares de culto, destruidos varias veces a lo largo de la historia. Sobre alguno de ellos se reconstruyeron iglesias ya en el siglo XX.

Los principales recuerdos cristianos en el monte de los Olivos se refieren a los siguientes acontecimientos de la vida de Jesús:

  • La enseñanza del Padrenuestro: Eleona o Gruta del Padrenuestro.
  • El llanto sobre Jerusalén: Dominus Flevit.
  • La aclamación en su entrada a la Ciudad Santa a lomos de un pollino: Santuario de Betfagé.
  • La oración en el huerto de Getsemaní seguida del prendimiento: Basílica, Huerto de los Olivos y Gruta de Getsemaní.
  • La ascensión al cielo, acaecida en la cima del Monte: Edículo de la Ascensión.

Por lo demás, al pie del monte de los Olivos se encuentran otros dos importantes recuerdos jerosolimitanos vinculados muy estrechamente con la Iglesia naciente: la antiquísima tumba de la Virgen María, atestiguada por la versión siriaca del «Transitus Beatae Mariae Virginis», del siglo II d.C.; y la Iglesia de san Esteban, construida en época reciente, en recuerdo del suplicio del primer mártir de Jerusalén, que, según la tradición, fue lapidado y sepultado en este lugar junto a una roca.

Via Dolorosa

La Vía Dolorosa es una calle de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Dicha calle se ha tomado, tradicionalmente, como parte del itinerario que tomó Cristo, cargando con la Cruz, camino de su crucifixión. En la misma se encuentran marcadas nueve de las 15 estaciones del Viacrucis. Las restantes estaciones se encuentran dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro. Es un importante foco de peregrinaje.

El itinerario tradicional empieza justo dentro de la Puerta de los Leones (Puerta de San Esteban), cerca de la localización de la antigua Fortaleza Antonia, dirigiéndose hacia el Oeste a través de la ciudad antigua hacia la Iglesia del Santo Sepulcro. Este itinerario está basado en la procesión organizada por los Franciscanos en el siglo XIV.

Mientras las señalizaciones de las denominaciones del resto de las diferentes calles hierosolimitanas son traducidas al inglés, hebreo y árabe, el nombre VIA DOLOROSA es utilizado en los tres idiomas.

Una procesión bizantina el Miércoles Santo empezaba desde lo alto del Monte de los Olivos, deteniéndose en Getsemaní, entrando en la Ciudad Vieja a través de la Puerta de los Leones y proseguía aproximadamente por la actual Vía Dolorosa hasta la Iglesia del santo sepulcro.

Alrededor del siglo VIII, algunas estaciones eran hechas siguiendo un camino que atravesaba el sur de la ciudad vieja, a la casa de Caifás en el Monte Sion, hacia el Pretorio, prosiguiendo luego hacia la Iglesia del Santo Sepulcro.

La Primera Estación es cercana al Monasterio de la Flagelación, donde Cristo fue interrogado por Poncio Pilato y posteriormente condenado.

Pilato mandó entonces azotar a Jesús. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: «¡Salud, rey de los judíos!», y lo abofeteaban. Juan, Evangelio, XIX 1-3.

La capilla construida en los años 1920 donde hubo un edificio erigido por los Cruzados, es ahora llevado por los Franciscanos, posee unas magníficas vidrieras representado a Cristo siendo martirizado en la columna, Pilatos lavándose las manos y la liberación de Barrabás. Sobre el altar mayor, bajo la cúpula central, se encuentra un mosaico en el que sobre un fondo dorado aparece la Corona de Espinas.

La Segunda Estación se encuentra cerca de la antigua construcción romana conocida como el Arco del Ecce Homo, en memoria de las palabras pronunciadas por Poncio Pilato, mientras mostraba a Jesucristo al pueblo jerosolimitano. Sólo una parte de este arco triunfal, erigido por Adriano (en el año 135 a. C.) para celebrar la caída de Jerusalén, es visible actualmente. El arco izquierdo, que no ha llegado a nuestros días, formó parte de un monasterio islámico, mientras que el derecho todavía se conserva dentro de la Iglesia del Ecce Homo. Esta iglesia fue construida durante la segunda mitad del siglo pasado en un lugar que poseía restos de antiguas ruinas, como el mencionado arco romano, parte de las fortificaciones y patio de la Fortaleza Antonia e importantes vestigios del pavimento de la calzada romana, el llamado litoestrato. En algunas de las piedras existen signos de un antiguo juego de dados, lo que da soporte a la hipótesis de que se trata del lugar donde los soldados romanos se jugaron las ropas de Jesús.

La Tercera Estación Penitencial rememora la primera caída de Cristo en su camino a la crucifixión. El lugar viene señalado por una pequeña capilla que pertenece a la Iglesia Católica Armenia. Es un edificio del siglo XIX renovado completamente por soldados católicos de la armada libre polaca durante la Segunda Guerra Mundial.

IV Estación. El encuentro entre Jesús y su madre se conmemora mediante un pequeño oratorio con una exquisita luneta sobre la entrada, adornada con un bajorrelieve cincelado por el artista polaco Zieliensky. Este encuentro, sin embargo, no aparece en los textos canónicos.

V Estación. Una inscripción en el arquitrabe de una puerta indica el lugar del encuentro entre Jesús y Simón el Cirineo, que fue quien llevó la pesada cruz de Cristo hasta el monte Gólgota (Calvario), el lugar de la crucifixión. Este episodio es recogido en los tres Evangelios sinópticos.

VI Estación. Conjunto escultórico del siglo XIX en el que se aprecia a la Verónica ofreciéndole el velo.

Una iglesia perteneciente a Griegos Católicos conserva la memoria del encuentro entre Jesús y la mujer Verónica, cuya tumba también puede ser visitada en la misma. La reliquia de este encuentro, en el cual, según la tradición, Verónica limpió el rostro del Señor con un pañuelo de seda, en el que sus facciones quedaron impresas. Actualmente existen diferentes iglesias que aseguran conservar el llamado Santo Rostro.

VII. El lugar de la segunda caída de Jesús y Séptima Estación está señalado con un pilar situado entre la Vía Dolorosa y la pintoresca calle del Mercado.

VIII Estación. Fresco de Pietro Lorenzetti con las mujeres siguiendo a Jesús por la Vía Dolorosa, Asís, 1320.

En el muro exterior del monasterio griego ortodoxo hay una cruz tallada ennegrecida por el tiempo. Este es el lugar donde se supone que Jesús encontró a las piadosas mujeres, como aparece en el Evangelio según San Lucas.

IX Estación. La tercera caída de Jesús es señalada con una columna de la época romana a la entrada del monasterio copto.

Estaciones X, XI, XII, XIII, XIV y XV. Las siguientes Estaciones Penitenciales están situadas dentro de la Iglesia del Santo Sepulcro. y allí ocurre la muerte de Jesucristo.

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+ Belem

Belem

 

Belén es una ciudad palestina en la región conocida como Cisjordania, situada a unos 9 km al sur de Jerusalén y enclavada en los montes de Judea. La ciudad tiene gran significado religioso para los cristianos al ser, de acuerdo con la Biblia, el lugar de nacimiento de Jesús de Nazaret según los evangelios de Lucas y Mateo. Es también un importante lugar de peregrinación para los judíos, que veneran la tumba de Raquel situada a la entrada de la ciudad y para los que la ciudad es lugar de nacimiento y de coronación del rey David.

Su nombre proviene, en las lenguas habladas tradicionalmente en la región, de: (Bayt Laḥm) ‘casa de la carne’ en árabe, (Bet Léḥem o Bet Láḥem), en hebreo (Casa del Pan), Bêṯ Léḥem, o Bêṯ Lāḥem (‘casa del pan’) en hebreo tiberiano, Bêth Lahamu (‘casa del dios Lahamu’) en idioma cananeo.

Belén era una ciudad cananea 3000 años a. C., época en la que los cananeos asentados en la región levantaron pueblos rodeados de murallas para protegerse. Según la tradición judaica la población pertenecía a la tribu de Judá y la ciudad es la cuna del rey David, que daría una gran fuerza política al naciente reino de Israel y bajo el cual el reino adquiriría un gran esplendor. Ello llevaría a que nueve siglos después (David es del siglo X antes de Cristo) la ciudad fuera asociada a otro gran personaje argumentado como su descendiente: Jesús de Nazaret (según el Evangelio de Lucas 2, 4-15; y Evangelio de Mateo 2, 1), lugar donde los profetas habían anunciado que nacería el Mesías (Miqueas 5, 1 y siguientes), pero también donde vio la luz el rey David (Primer Libro de Samuel 16,1.11-13). Precisamente el nacimiento de Jesús en este lugar se debió a que José de Nazaret, esposo de María, era descendiente de David, y como el país se hallaba bajo dominación romana, sus habitantes debían acudir a su localidad de origen para empadronarse, de cara a que la potencia ocupante elaborase el censo fiscal. El Evangelio de Lucas lo refleja así:

En aquellos días apareció un decreto del emperador Augusto ordenando que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad. También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Lc 2, 1-5

Al final del siglo IV, con la partición del imperio romano Belén pasó a depender de Bizancio y se convirtió en un importante centro religioso: se levantaron iglesias, monasterios y conventos. El emperador Constantino I el Grande mandó construir, en el lugar donde se había producido el nacimiento de Jesús, la basílica de la Natividad, que constituye el mayor atractivo religioso y turístico de la ciudad. En 529, la revuelta de los samaritanos contra el imperio bizantino asoló la ciudad y sus alrededores: la muralla de la ciudad y la basílica fueron destruidos, pero una vez la revuelta aplacada, la iglesia fue restaurada por el emperador bizantino Justiniano I y la muralla restaurada.

En 614 Palestina fue invadida por los persas, y en 637 el califa Umar ibn al-Jattab visitó Belén y estableció relaciones amistosas con las autoridades eclesiásticas cristianas. La política de tolerancia practicada por los omeyas se mantuvo hasta 1009, cuando el califa fatimí al-Hakim lanzó campañas de persecución contra los cristianos; respetó sin embargo a la rica comunidad cristiana de Belén para seguir recibiendo sus tributos.6

En 1099 fue conquistada por los cruzados que fortificaron la ciudad e instalaron una comunidad agustiniana. Suplantaron a las antiguas autoridades cristianas de la ciudad e impusieron el uso del latín. El día de Navidad de 1100, Balduino I, primer rey del Reino Latino de Jerusalén, fue coronado en Belén, y ese año fue establecido un obispado católico en la ciudad.6

En 1187, el ayubí Saladino venció a los cruzados y conquistó Belén. En un primer tiempo expulsaron a los agustinianos y las relaciones con Occidente fueron cortadas, privando a la población de buena parte de sus recursos. Pero en 1244 dos tratados firmados con monarcas europeos permitieron a los agustinianos regresar y reabrir el paso de los peregrinos a la ciudad. Al poco tiempo, en 1250, la conquista del país por los mamelucos circasianos acabó con la tradición de tolerancia y convivencia que caracterizó la historia de Belén. En 1263 las torres y las murallas fueron derrumbadas y las autoridades cristianas expulsadas. El siglo siguiente vio un restablecimiento paulatino de las influencias occidentales; se instaló una comunidad de franciscanos y los agustinianos regresaron.

En 1517 los turcos conquistaron Palestina, y en Belén empezó un periodo de conflictos entre los franciscanos y los ortodoxos griegos por la posesión de los santuarios, que habría de durar siglos. Los lugares santos del cristianismo pasaban de una comunidad a otra según el favor del que gozaban sus naciones de origen ante el califa otomano, por lo que estas disputas religiosas alcanzaron rápidamente dimensiones de política internacional. A finales del siglo XVIII el pueblo de Belén se había familiarizado con las costumbres y gustos europeos gracias al contacto permanente con los peregrinos cristianos, y su situación económica se había visto mejorada.

Belén se encuentra a una altura de unos 775 msnm, 30 metros más elevada que la vecina Jerusalén. La ciudad se encuentra a 73 km al noreste de Gaza y del mar Mediterráneo, 75 km al oeste de Amán (Jordania), 59 km al sureste de Tel Aviv (Israel) y 10 km al sur de Jerusalén. En el centro de Belén se encuentra la ciudad vieja, que consiste en ocho barrios, dispuestos en forma de mosaico, a partir de la plaza Manger.

Basílica de la Natividad

La Gruta de la Natividad es según la tradición el lugar donde Cristo nació de la Virgen María. Sobre la Gruta se edificó una basílica a cinco. Entorno a la Gruta de la Natividad hay otras grutas ligadas al recuerdo de San Jerónimo. Junto a la Basílica surge la Iglesia de Santa Catalina a la cual se accede por un pequeño claustro.

Después de los Evangelios, el testimonio más antiguo del lugar del nacimiento de Jesús (hacia la mitad del s. II) es del filósofo y mártir Justino, oriundo de Flavio Neapolis, hoy en día Nablus, en Palestina: “En el momento del nacimiento del Niño en Belén, como no tenía a dónde ir en aquel pueblo, José se paró en una gruta cercana y mientras estaban allí, María dio a luz a Cristo y lo puso en un pesebre, donde los Magos que venían de Arabia lo encontraron”. En particular la mención de la gruta como habitación de fortuna, va reconocida como un eco de la viva tradición local, atestada también en el antiquísimo apócrifo, llamado Protoevangelio de Santiago (s. II), repetida por Orígenes (s. III) y a la base de una historia sucesiva del santuario de Belén. Esta misma Gruta fue circundada de las magníficas construcciones del emperador Constantino y su madre Elena no mucho después del 325 d. C., como nos narra el histórico Eusebio de Cesarea, contemporáneo de los hechos. En el 386, San Jerónimo se estableció en las cercanías de la Basílica con la noble matrona romana Paula y otros seguidores, viviendo vida monástica, dedicándose al estudio de la Biblia y produciendo su célebre versión latina (Vulgata), que llega a ser después oficial en la Iglesia de occidente.

La Basílica del s. IV, fue sustituida en el s. VI por otra de mayores dimensiones, que es la que está todavía hoy. En época cruzada (s. XII) las paredes fueron adornadas con mosaicos, de los cuales quedan fragmentos con escenas del Nuevo Testamento (transepto con inscripciones latinas) y la representación simbólica de los concilios ecuménicos (en la nave, con inscripciones griegas). Encima de las columnas de la nave en una fila de medallones están representados los antecesores de Jesús (con inscripciones latinas). Uno de los ángeles que adoran en la pared de la izquierda, tiene a los pies una inscripción (en latín y siríaco) con el nombre del artista, el pintor Basilio. Excavaciones hechas en los años 1934-35 sacaron a la luz restos de mosaicos del suelo de la basílica de Constantino, algunos son visibles tanto en la nave central como en el transepto de la Basílica.

Los Franciscanos, que viven en Belén desde 1347, poseen junto a la Basílica de la Natividad el propio convento y una iglesia dedicada a la Santa Mártir Catalina. La iglesia existe desde el siglo XII y fue ampliada varias veces. Principalmente sirve para las necesidades de la comunidad católica de rito latino; desde ahí se baja a la gruta de S. Jerónimo.

Gruta de la Leche

La Capilla de la Gruta de la Leche también llamada simplemente Gruta de la Leche o Gruta de Nuestra Señora (en latín: Crypta lactea) es el nombre que recibe un edificio religioso católico que se encuentra en la ciudad de Belén, cerca de del Santuario de la Natividad, se encuentra una Gruta de forma irregular, excavada en roca blanca y tierna, llamada la Gruta de la Leche. La tradición cristiana afirma que es el lugar donde la Sagrada Familia encontró refugio durante la matanza de los inocentes, antes de que pudieran huir a Egipto. Se dice que allí reposo un día la Virgen, y la leyenda añade que amamantando al Niño Jesús cayó una gota de leche en la piedra de la gruta, y ésta, de improviso, se hizo blanca.

En en lugar se construyó una iglesia bizantina alrededor del siglo V, de la que solo quedan parte del mosaico en el piso de la actual iglesia católica. La estructura actual fue levantada en 1872.

El espacio en realidad tiene tres grutas o cuevas diferentes.

El oratorio o iglesita es muy frecuentado por las mujeres indígenas, cristianas o musulmanas, que recurren a la intercesión de la Virgen para obtener abundancia de leche para alimentar a sus criaturas. En el recinto, al O. de la capilla hay restos del pavimento de mosaico con diseños geométricos de la iglesia bizantina y una tumba cruzada, cavada en la roca. En el año 2007 se ha completado la restauración de la Cueva, que ha limpiado las paredes y volvió a la luz original.

La nueva iglesia, construida en la cima de una antigua cueva. La Gruta de la Leche está flanqueada por monasterio encomendado a la hermana de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento.

Un pasillo interior de la cueva se conecta con la Capilla del Santísimo Sacramento y de la Iglesia de arriba: la Adoración Eucarística continúa durante todo el día y es posible a todos los peregrinos parar allí en oración silenciosa.

Desde la antigüedad, el lugar ha sido un centro de peregrinación cristiana, propiedad de la Custodia de Tierra Santa, un santuario mariano, y iglesia monasterio de la orden de los franciscanos.

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